viernes, 9 de noviembre de 2012

Técnicas de grupo


Técnicas de grupo: Dinámicas de Grupo. 13.
 Las dinámicas de grupo tiene un objetivo concreto y analizan un tema utilizando vías diferentes a las habituales (juegos, actividades...) 
Las dinámicas de grupo utilizadas correctamente en formación tienen el poder de activar y estimular al individuo y al grupo reforzando el aprendizaje y facilitando el logro de objetivos.
 Alguna de las características de las técnicas grupales se exponen a continuación:
- Son maneras, procedimientos o medios sistematizados de organizar y desarrollar la actividad del grupo.
 - Están fundamentadas científicamente, su eficacia ha sido suficientemente probada en la experiencia.
 - Permiten estructurar, estimular e integrar al grupo, para que éste pueda operar provechosamente en cualquier dirección.
- Su valor depende de la utilización y adecuación a las necesidades, objetivos, metas del grupo, características intra e intergrupales, etc.
 - No son un fin en sí mismas, sino instrumentos o medios para el logro de la verdadera finalidad grupal.
 Los principios generales para su utilización son:
 - Se deben conocer previamente los fundamentos teóricos de la dinámica de grupos.
 - Es conveniente conocer al grupo, su dinámica y sus problemas.
 - Si no las hemos utilizado en muchas ocasiones o en ninguna, debemos seguir al pie de la lletra el procedimiento indicado. Con la experiencia se podrán hacer adaptaciones y cambios.
 - La utilización de la técnica deberá tener un objetivo claro. Aunque, en muchos casos, se llevan a cabo jugando, no son un juego.
 - Las dinámicas requieren una atmósfera cordial, democrática y de cooperación.
 Para elegir una buena dinámica hay que tener en cuenta:
 - Los objetivos que se pretenden conseguir.
 - La madurez, cohesión y preparación de grupo.
 - El tamaño y composición del grupo.
 - El ambiente físico y emocional.
 - Las características de los/as alumnos/as y del grupo.
 - La capacidad y experiencia del/ de la formador/a.
* Al seleccionar para nuestro programa cualquier estrategia o método didáctico, conviene que tengamos en cuenta los siguientes criterios: (Pilar del Pozo; 1997:  Formación de Formadores)
 - Características de la materia o tema.
- Objetivos que se pretenden.
- Número de alumnos/as.
- Disposición de la sala.
- Recursos disponibles.
- Adecuación de las ayudas visuales al tema.
- Tiempo disponible para la formación.
- Nivel de conocimiento de los/as alumnos/as sobre el tema.

 * Hemos de tener en cuenta también:
 - Es muy difícil que un/a formador/a utilice una sola estrategia cada vez.
- Lo normal es combinar dos o más estrategias, dependiendo sobre todo del número de objetivos que se presenten y del tiempo destinado a la formación.

 3.3.2.3. Enseñanza individualizada
 Los aprendizajes deben adaptarse, en la medida de lo posible, a las características individuales de los/as alumnos/as, a sus necesidades e intereses. 
Esto supone, en la práctica, la adopción de una serie de principios metodológicos y estrategias didácticas:
 a)  Partir de la situación real de aprendizaje de cada alumno/a; la cual podemos diagnosticar de modo efectivo  a partir de una evaluación inicial (por ejemplo, con un cuestionario para detectar las ideas previas de los/as alumnos/as con respecto al tema objeto de aprendizaje).
 b)  Evaluar la propia práctica docente y contrastarla con las necesidades formativas del alumnado.
 c)  Flexibilizar y reorganizar todos aquellos elementos de la programación didáctica (objetivos, contenidos, metodología, recursos, organización del aula...) susceptibles de adaptación a las necesidades formativas de los/as alumnos/as.
d)  Tener en cuenta  las circunstancias sociales, familiares, formativas, etc. de cada alumno/a. Para ello, sería conveniente y se hace precisa una adecuada actividad de tutoría y orientación  por parte del profesorado; así como el trabajo coordinado con los demás agentes o personas involucradas en el proceso de formación de los/as alumnos/as: coordinadores/as, tutores/as, etc.
 e)  Crear un clima adecuado de diálogo, comunicación y confianza mutua entre alumnos/as y formadores/as. 

3.3.2.4. Las Habilidades Docentes

El/la formador/a es una persona especializada en un área ocupacional concreta que planifica acciones de formación, al mismo tiempo que facilita la adquisición de conocimientos teóricos y prácticos, necesarios para su desempeño mediante las acciones formativas que desarrolla.
 El/la formador/a ha de contar con tres tipos de competencias:

1.  Competencia técnica: se requiere actualización de conocimientos, tareas como la búsqueda de información, formación continua, así como capacidad para realizar un trabajo no rutinario con responsabilidad.
 2. Competencia didáctica: se requiere que la persona que actúa como docente lleve a cabo una interacción adecuada con personas o grupos, que sepa identificar problemas y plantear soluciones a los mismos.
 3.  Competencia social: la capacidad de integración en el desarrollo de su profesión de aspectos como el trabajo en equipo, la cooperación, tolerancia, flexibilidad, capacidad de convivir con las diferencias por razón de género, raza, cultura y generar dichas competencias en el alumnado.
 Un/a buen/a formador/a debe reunir una serie de habilidades generales y específicas, con el fin de lograr una buena comunicación con los oyentes que garanticen una serie de resultados óptimos en el proceso de aprendizaje. Dichas habilidades las podemos resumir en:
1. Habilidades generales:
 Son las que se utilizan en cualquier curso o situación de formación y que permiten establecer un buen clima, motivar a los participantes, mantener el esfuerzo en el cumplimiento de objetivos y cerrar eficazmente la sesión.
 - Crear un buen clima: ayuda a los participantes a sentirse bien en el espacio de aprendizaje, facilitando a su vez el mismo; conseguiremos que los/as alumnos/as se liberen de tensiones y temores, estableciéndose relaciones armoniosas entre los/as profesores/as y alumnado.
 Cuando el clima de aprendizaje es inadecuado, los/as alumnos/as no se sienten integrados y serán reticentes a integrarse en el proceso, dificultando el desarrollo del mismo.

De esta forma, el/la formador/a debe ser capaz de desarrollar esta habilidad con el fin de conseguir, desde el comienzo, un buen clima y un adecuado nivel de motivación. Para conseguirlo, el/la formador/a debe tener en cuenta una serie de pasos que detallamos a continuación:

¿QUÉ HACER?  ¿CÓMO HACERLO?
Saludos previos  Según van llegando
Escribir los nombres en tarjetas y que cada alumno/a la ponga en su mesa
Proporcionar confort  Aumentar la visibilidad
Adecuar la temperatura
Reducir los ruidos
Informar sobre la logística  Descansos
Horario
Técnicas para romper el hielo (Ice Breaker)  Juegos
Humor
Acordar las reglas del juego  Informar de las reglas
Reglas sugeridas
Flexibilidad de la reglas
Negociaciones  Consenso del grupo

- Saber motivar: para conseguirlo, el/la formador/a debe poner en juego una serie de acciones que tienen como objetivo que los/as alumnos/as se sientan partícipes en el proceso y deseosos de adquirir los conocimientos. Para ello, se aplicarán técnicas de motivación positiva antes de la realización de la actividad, distinguiéndose varias clases según el objetivo que persiguen:
TIPOS  TÉCNICAS
Dirigidas a resultados  Mostrando un ejemplo de lo que pueden conseguir si alcanzan los objetivos.
Beneficios adicionales.
Dirigidas a dar seguridad en el éxito  Expectativas de éxito.
Dirigidas a destacar la importancia del aprendizaje  Invitando a expertos.
Oficialidad de la formación.
 Dirigidas a dar importancia al proceso formativo  Expectativas acerca del proceso.
 - Mantener la entrega: Al inicio del curso, los/as alumnos/as suelen estar muy motivados debido a todo aquello que rodea a la formación y que resulta novedoso. Este interés decae a medida que el curso avanza, especialmente si es de larga duración, produciendo un efecto negativo en los/as alumnos/as que se refleja en el seguimiento inadecuado de la formación y en la desmotivación de los/as mismos/as.
 Para que no se produzcan estas situaciones, el/la formador/a ha de recurrir a distintas acciones para mantener la entrega. El momento idóneo para recurrir a ellas  se establece habitualmente sobre la mitad y finalización de la formación, si bien es cierto que el indicador a seguir es el estado que refleja el propio alumnado.
 A continuación mencionamos algunos  recursos útiles que nos pueden servir de ayuda para lograr mantener el interés de los/as asistentes:
 * Resumir lo aprendido hasta la fecha: es importante resumir los avances obtenidos por los/as asistentes, haciéndoles ver los logros obtenidos. Siempre se debe recalcar lo positivo, no lo negativo.
 *  Volver a dirigir hacia los objetivos: a pesar de cada grupo tiene definidos unos objetivos comunes en la formación, los individuos que lo componen mantienen intereses distintos. De esa forma, recordar a los/as participantes los objetivos de la formación resulta útil para paliar dicho problema.
 *  Animar a la participación constante: que un/a alumno/a no participe en el proceso de formación es indicativo de que la cosa no va bien. Esto puede ser originado por varias razones, las cuales hay que averiguar para actuar en consecuencia. Por tanto,  el/la formador/a debe estar atento/a a aquellas personas que no participan y animarles a que lo hagan, reforzándolas en todo momento.
*  Renovar las relaciones personales: el trabajo en equipo es una de las principales herramientas en cualquier proceso formativo; aunque a veces presenta su dificultad. No obstante, es conveniente utilizar este tipo  de dinámicas a lo largo de la acción para fomentar el espíritu de grupo y hacerles ver que la consecución de objetivos es cosa de todos, no sólo de uno.
 *  Recuperar los buenos sentimientos y la energía: las sesiones de formación suelen ser intensas y por ello, es aconsejable introducir momentos distendidos en el desarrollo de las sesiones que amenicen el proceso de aprendizaje.
 - Finalización o cierre de la sesión formativa:  los cierres defectuosos disminuyen el efecto del curso, por este motivo es necesario reservar suficiente tiempo para esta tarea, y evitar las prisas a la finalización de la misma.

El objetivo del cierre es ayudar  a los/as alumnos/as a diseñar un esquema global de lo aprendido y ofrecer alguna orientación para el futuro o información adicional que podría ayudarles. Además, es aconsejable recordar las cosas buenas ocurridas durante la sesión y felicitar a los/as alumnos/as por los logros conseguidos. Asimismo, conviene ofrecer al alumnado la posibilidad de alguna forma de contacto (teléfono, correo electrónico, etc.) con el fin de mantener futuros contactos relacionados con la materia expuesta.
 2. Habilidades básicas:
 A continuación exponemos dos habilidades que todo/a formador/a debe dominar en cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje: saber preguntar y saber escuchar.
 - Saber preguntar: la técnica de preguntar requiere conocimientos y experiencia. El objetivo de la formulación de preguntas es hacer participar al alumnado y que entren en debate, haciéndoles reflexionar sobre sus puntos de vista. También sirve para evaluar la comprensión de lo explicado.
 Podemos distinguir varios tipos de preguntas:
 *  Abiertas: son las que animan a la gente a pensar, permitiendo responder sin limitaciones. Constituye una herramienta fundamental para conseguir información. A veces las respuestas son demasiado largas, por lo que conviene controlarlas con respuestas cerradas o profundas.
Ejemplo: ¿Qué opinas sobre...?; ¿Qué harías si...?; ¿Cómo valoras....? 
 * Cerradas: son aquellas que obtienen una respuesta concreta, generalmente un sí o un no. Sirven bien para terminar con la divagación de un interlocutor que ha perdido el hilo del discurso, o bien para que concrete y adquiera un compromiso.
 Ejemplo: ¿entonces, estás de acuerdo con esto?
 * Profundas: son preguntas abiertas o cerradas que hacen que el/la interlocutor/a considere los temas con más detenimiento.
 Ejemplo: ¿De qué tipo, entonces, de estilo de aprendizaje estamos hablando?
 * Reflejo: sirven para reflejar el punto de vista del interlocutor.
 Ejemplo: ¿Qué opinión te merece el estilo de enseñanza autoritario?
 * Directiva: son las que condicionan o manipulan las respuestas. Entre ellas, el/la formador/a indica por adelantado, de alguna manera, cuál es la respuesta que prefiere.
Ejemplo: Por lo que habéis comentado, el problema es que... ¿es así, verdad?

A pesar de haber diferenciado distintos tipos de preguntas, debemos intentar que éstas vayan dirigidas al auditorio en general, siempre que sea posible. También intentaremos que no respondan siempre las mismas personas, para dar pie a la participación de todos/as.
 Es frecuente que al realizar alguna pregunta, ésta vaya seguida de un largo silencio. Debemos mantenerlo y nunca romper el silencio reformulando nuevamente la pregunta o contestándola nosotros/as mismos/as. Las preguntas exigen pensar, por lo que el silencio es algo habitual. No obstante, si el silencio es prolongado, se creará un ambiente de tensión entre el alumnado palpable en el rostro y miradas de éstos/as, que debemos romper con alguna pregunta como
por ejemplo:  ¿tenéis algún problema para responder a la pregunta? o  ¿qué es lo que no entendéis de la pregunta?.
 - Saber escuchar: es una de las cualidades que como instructor/a se debe tener y dominar. Esta habilidad permite captar mejor la información y conocer los sentimientos de las personas para hacer que se sientan integrados en el grupo.
El saber escuchar conlleva una serie de requisitos: 
 * Ser sensible a las palabras y a lo que hay escondido detrás de las palabras.
 * Desarrollar una empatía sincera con la otra persona.
  * Mantener una postura de respeto por el que habla.
 * Desarrollar una posición de postura hacia nuestro propio cambio.
 * Eliminar barreras físicas.
 * Eliminar la posibilidad de interrupciones.
 * Controlar las emociones propias.
 * Proporcionar feedback o retroalimentación (hacer saber al que nos habla que le estamos
escuchando).
 * Tomar notas.

3. Habilidades de apoyo
 A través de estas habilidades, el/la formador/a ayuda a los/as participantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto en grupo como individualmente, a que expresen y compartan ideas, e incluso sentimientos. En este papel de proporcionar apoyo, los/as formadores/as participan activamente en las actividades de aprendizaje.  
Es un rol difícil que exige dominar las siguientes habilidades:

- Establecer cohesión y cooperación: nos referimos al trabajo en grupo. Los/as formadores/as deben intentar que los/as alumnos/as trabajen en grupo para alcanzar la máxima cooperación y ayuda mutua. Lo primero que deben hacer los/as formadores/as es informar sobre los objetivos a alcanzar, definiendo cuáles van a ser los pros y los contras para conseguirlos. Seguidamente, crear un buen ambiente donde los/as participantes se sientan seguros y perciban que sus opiniones son tenidas en cuenta.
El saber escuchar conlleva una serie de requisitos: 
 * Ser sensible a las palabras y a lo que hay escondido detrás de las palabras.
 * Desarrollar una empatía sincera con la otra persona.
  * Mantener una postura de respeto por el que habla.
 * Desarrollar una posición de postura hacia nuestro propio cambio.
 * Eliminar barreras físicas.
 * Eliminar la posibilidad de interrupciones.
 * Controlar las emociones propias.
 * Proporcionar feedback o retroalimentación (hacer saber al que nos habla que le estamos
escuchando).
 * Tomar notas.

3. Habilidades de apoyo

A través de estas habilidades, el/la formador/a ayuda a los/as participantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto en grupo como individualmente, a que expresen y compartan ideas, e incluso sentimientos. En este papel de proporcionar apoyo, los/as formadores/as participan activamente en las actividades de aprendizaje.
 Es un rol difícil que exige dominar las siguientes habilidades:
 - Establecer cohesión y cooperación: nos referimos al trabajo en grupo. Los/as formadores/as deben intentar que los/as alumnos/as trabajen en grupo para alcanzar la máxima cooperación y ayuda mutua. Lo primero que deben hacer los/as formadores/as es informar sobre los objetivos a alcanzar, definiendo cuáles van a ser los pros y los contras para conseguirlos. Seguidamente, crear un buen ambiente donde los/as participantes se sientan seguros y perciban que sus opiniones son tenidas en cuenta.
Es importante establecer un acuerdo sobre la forma de trabajar en grupo, siempre llegando a un consenso con el auditorio.  Una vez que se han establecido las reglas de actuación, se deben estructurar los debates ayudando al grupo a que no se pierda en discusiones que se alejen de los objetivos previstos.
 Es muy frecuente, también, que los alumnos/as entren en dinámicas de hostilidad a lo largo del proceso formativo, las cuales se deben evitar. Para conseguirlo se intentará desviar el tema, hacer algún resumen e incluso cambiar de actividad.
 -  Pedir la experiencia y el conocimiento del/ de la alumno/a: compartir las experiencias personales relacionadas con la materia de cada participante resulta enriquecedor en cuanto a la formación y las relaciones del grupo. Para ello, el/la formador/a deberá recurrir a actividades que potencien este tipo de actitudes.
 Un consejo es conocer bien al grupo de alumnos/as, concretamente en lo que se refiere a sus ocupaciones; ya que facilitará la puesta en común de actividades relacionadas con sus características.
 - Animar a la participación: es muy importante que el/la formador/a fomente la participación del grupo, que se involucre en el proceso formativo; ya que esta actitud beneficiará el desarrollo del aprendizaje de los/as alumnos/as.
 A continuación se exponen una serie de reglas para realizar esta tarea:
 * Se utilizarán preguntas de aplicación, tales como: ¿Cómo utilizaremos...?, ¿En que situación aplicaríamos...?, etc.
 * Presentando la información de forma amena y de menor a mayor dificultad.
 * Hacer grupos con distintas responsabilidades.
 * Utilizar un lenguaje sencillo.
 * Mantener las actividades centradas en los/as participantes.
 - Mantenerse neutral durante las actividades: y apoyar los distintos puntos de vista de los/as
alumnos/as. Esto ayuda a que el alumnado participe en las sesiones de formación, eliminando
cualquier prejuicio a actuar debido a las ideologías y pensamientos de cada uno/a.

4. Habilidades de presentación
 Con ello hacemos referencia a la presentación del material que realiza el/la formador/a a los/as alumnos/as. Este proceso requiere que los/as formadores/as estructuren el material que hay que aprender para ayudar a los/as participantes a asimilar el mismo. En este papel, los/as formadores/as están íntimamente involucrados/as  en ayudar a los/as alumnos/as a aprender.
Para ser eficaces en este papel de presentador de la información, los/as formadores/as deben utilizar, entre otras, una serie de habilidades como son: comunicar y estructurar la información.  
-  Comunicar: es un proceso bidireccional entre los/as participantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje:  alumnos/as y formador/a. Este proceso requiere una adecuada preparación para que sea lo más efectiva posible: disposición del aula, características de los/as alumnos/as, organizar y preparar la información a presentar, etc.
 El gran inconveniente es que al  final este tipo de comunicación se acabe convirtiendo en unidireccional, que sería el tipo de comunicación tradicional utilizada en el aula. Este tipo de comunicación hace que los/as alumnos/as permanezcan pasivos y sean meros receptores de información y que, al final, lleve a la frustración y el aburrimiento en clase.
 Por lo tanto, la comunicación bidireccional permitirá compartir distintas ideas e interpretaciones, que ayuden a aclarar los distintos conceptos expuestos por el/la formador/a. Del mismo modo, los temas resultarán más interesantes, facilitando el aprendizaje de los mismos.
 Para que la comunicación bidireccional sea efectiva se deben intercambiar los roles de comunicación; es decir, tanto el/la formador/a como el asistente deberán ser emisores y receptores de la información.
 - Estructurar: la estructuración consiste en la organización de la presentación y el enfoque y énfasis en características estructurales para ayudar a los/as alumnos/as a organizar la información internamente, de forma que el almacenamiento y la recuperación sean más fáciles.  
Estructurar la presentación requiere que los/as formadores/as mantengan durante su presentación un balance delicado entre detalles de apoyo, ejemplos y las características estructurales clave. Además  de las características citadas distinguimos otras como son la utilización del movimiento corporal y el manejo de ayudas visuales. 

jueves, 8 de noviembre de 2012

LAS ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS


LAS ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS 3.3.
 3.3.1. Definición
 Podríamos definirlas como las distintas tácticas de las que el/la formador/a dispone para presentar al alumnado los conocimientos; dependiendo la utilización de  unas u otras de: las características particulares tanto del/ de la propio/a formador/a como del grupo de alumnos a los/as que va dirigida la acción formativa, del/ de los objetivos de aprendizaje (y, por tanto, de los contenidos), de los recursos disponibles, etc.
 3.3.2. Tipos de estrategias metodológicas
 3.3.2.1. Métodos Didácticos
 Podemos definirlos como las vías por las cuales se lleva al alumnado al conocimiento y dominio de los contenidos de aprendizaje.
 Los métodos suelen utilizarse simultáneamente ya que, aunque son diferentes, no se autoexcluyen; sino que se complementan. Ningún método es totalmente puro. Normalmente se utiliza algún método predominantemente, pero utilizando elementos de otros; ya que rara vez un único método nos sirve para desarrollar la acción formativa.

No existen métodos malos ni buenos, mejores o peores, ya que la bondad de un método depende de lo adecuado que sea a la situación de aprendizaje: ha de adaptarse al tipo y nº de alumnos/as, a la experiencia del/ de la formador/a, a los recursos disponibles, al tiempo de que se disponga, a la materia que se trata de enseñar, etc.
 *  Clasificaciones de métodos didácticos
 Existen diferentes clasificaciones de métodos didácticos. Nosotros exponemos, a continuación, dos de ellas:
A) Clasificación extraída del libro Aprender a Enseñar de Oriol Amat (Año 2000):
 * Según la forma de razonamiento: 
 a) Métodos deductivos: como la lección magistral, por ejemplo. Son ordenados y consisten en una serie de razonamientos encadenados formulados por el/la formador/a. Estos métodos se basan sobre todo en el discurso del profesorado.
 b) Métodos inductivos: como el método del caso o los juegos de empresa, por ejemplo. Son más participativos ya que el/la formador/a asume el rol de facilitador/a y ha de conseguir que los/as alumnos/as aprendan de su propia interacción. Estos métodos se basan sobre todo en la acción, en contraposición a los deductivos que se basan, como se ha indicado anteriormente, en la palabra del/de la formador/a. A diferencia  de los métodos deductivos, los inductivos parten de las observaciones particulares para el establecimiento de los enunciados o reglas generales.
c)  Métodos analógicos: se presentan datos concretos con el objetivo de efectuar comparaciones que llevan a una conclusión por semejanza.
 * Según la actividad de los/as alumnos/as:
 a) Métodos pasivos: el peso del proceso de enseñanza recae en el profesorado.
 b) Métodos activos: el peso del proceso de enseñanza recae en los/as alumnos/as y, por tanto, son eminentemente participativos.
 * En cuanto al trabajo del alumnado:
 a) Trabajo individual: las tareas asignadas han de ser resueltas por los/as alumnos/as de forma aislada.
 b) Trabajo colectivo: las tareas asignadas han de ser resueltas en grupo por los/as alumnos/as.
 c) Trabajo mixto: se simultanea el trabajo individual con el trabajo colectivo.
·  El/la formador/a debe aclarar los objetivos pedagógicos que persigue en su intervención.
·  Trazar un esquema de la exposición calculando el tiempo.
·  Cuidar el lenguaje: vocabulario, entonación, etc. las frases deben ser claras y cortas.
·  Después de la exposición hay que recapitular los puntos esenciales de lo que se acaba de exponer.

2. Método Demostrativo: utilizando este método, el conocimiento se transmite a través de la demostración práctica y coordinada de la tarea por parte del/ de la formador/a al alumnado.
Podemos distinguir cuatro fases:
 a)  Preparación del/ de la alumno/a: se le explica al/ a la alumno/a el objetivo de la sesión y en qué consiste el método que se va a utilizar. Es importante motivar al alumnado relacionándole el tema que se va a tratar con sus intereses y necesidades.
b)  Explicación de la tarea: El/la formador/a describe todos los pasos en que se descompone la actuación posterior y la forma cómo se manejan las máquinas, materiales y herramientas.
c)  Realización del trabajo por parte del/ de la formador/a: Éste/a desarrolla la tarea tal y como se ha explicado, cerciorándose continuamente de la atención y comprensión por parte del alumnado.
d)  Actuación del alumnado: El/la formador/a pide al/ a la alumno/a que repita lo que él/ella acaba de realizar, ejecutándolo éste/a bajo la supervisión del/ de la formador/a.
 Con este método se aprende a través del contacto físico directo con los objetos y se puede complementar perfectamente con la utilización del vídeo para grabar la sesión.

Como comentábamos anteriormente, este método se apoya en otros métodos; pues al hablar de la preparación del/ de la alumno/a y de la explicación de la tarea se está utilizando claramente el método expositivo. Y cuando se realiza la tarea (tanto el/la formador/a como el/la alumno/a) se están utilizando tanto el método activo como el interrogativo (los cuales veremos a continuación), ya que están participando activamente en su formación actuando, preguntando y resolviendo las dudas.
 * Ventajas:
 ·  Potencia la relación alumno/a-profesor/a: se da un protagonismo compartido, pues en la formación intervienen ambos.
·  Facilita la participación de los/as alumnos/as.
·  Fomenta la responsabilidad del alumnado sobre el aprendizaje, el sentido crítico y la capacidad de análisis: al verse involucrado/a en la tarea va a tomarse más interés,  preguntar lo que no entiende, etc.
·  Incentiva la motivación del alumnado.
·  Favorece la modificación de actitudes: el/la alumno/a se autovalora; es decir, se da cuenta de que hay cosas que jamás hubiese pensado que podía realizar y al verlo “in situ” cambia de actitud y se ve capacitado para realizar dicha tarea.  
* Inconvenientes:
 ·  Utilizarlo en un momento inadecuado e inoportuno: por ejemplo, un momento en el que el grupo no presenta un buen clima o que la tarea requiera unión en el grupo y en éste no haya suficiente cohesión.
·  Poca formación y experiencia del/ de la formador/a: el/la formador/a debe tener mucha experiencia en la tarea a realizar puesto que le pueden surgir problemas o situaciones que tenga que  resolver sobre la marcha; ya sea por dudas del alumnado o por cualquier otro imprevisto.
 * Ejemplo de utilización del método:
 Si el curso o módulo fuese de Prevención de Riesgos Laborales, el/la formador/a podría poner  en práctica primero distintas formas de actuar en el puesto de trabajo que no fuesen las correctas y después ejemplificar también las correctas. El/la alumno/a debería hacer lo mismo posteriormente.
 3. Método Interrogativo: se caracteriza por estar basado en preguntas y respuestas; es decir, la comunicación entre el/la docente y el/la alumno/a se hace a través de sucesivas preguntas que el/la formador/a ha elaborado previamente o improvisa sobre la marcha.

Este método está especialmente indicado cuando se trata de poner de manifiesto un conocimiento que el/la alumno/a posee, pero somos conscientes que lo tiene de modo desorganizado y tratamos, pues, de estructurarlo con él/ella  a través de preguntas. También, por ejemplo, cuando el contenido del aprendizaje se encuentra en algún documento y conviene ponerlo de relieve; así el/la alumno/a va encontrando paulatinamente los contenidos del aprendizaje.
* Tipos de interrogatorios (en función de su finalidad):
 ·  Interrogatorios de la fundamentación: se formulan preguntas para recordar temas anteriores. Ej. ¿Os acordáis de las diferentes fases de la planificación didáctica de las cuales hablamos ayer?
·  Interrogatorio motivador: se formulan preguntas para despertar el interés y la atención de los/as alumnos/as. Ej. ¿Os gusta el cine?  
·  Interrogatorio disciplinador: se formulan preguntas para mantener la atención y evitar distracciones. Ej. ¿Quién se ha enterado de lo último que hemos dicho? ¿Quién puede responder al/ a la compañero/a?
·  Interrogatorio verificador: se formulan preguntas para comprobar  la comprensión del alumnado. Ej. ¿Por qué crees que la programación didáctica es necesaria?
·  Interrogatorio integrador: se formulan preguntas para recapitular la materia. Ej. ¿Quién podría hacer un resumen de lo que hemos explicado hasta ahora?
 * Diferentes formas de lanzar las preguntas:
 -A todos en general:  todos han de reflexionar sobre la respuesta y es conveniente fomentar algún tipo de debate. 
 Ej.  ¿De qué forma podemos hacer el estudio de necesidades previo a la programación didáctica?  
- A todos en general diciendo después un nombre: con lo cual hacemos que todos piensen en la respuesta, pero esperamos que sea uno/a quien responda.
Ej.  ¿De qué forma podemos hacer el estudio de necesidades previo a la programación didáctica? Por ejemplo, tú Marta.
 - Directa: Se nombra directamente a un/a alumno/a para que responda; bien para llamar su atención, bien porque necesitamos su respuesta.
 Ej. Marta, ¿De qué forma podemos hacer el estudio de necesidades previo a la programación didáctica?
 - En retroceso: cuando es el/la alumno/a quien interroga al/ a la formador/a, podemos: ß  Devolverle la pregunta para hacerle pensar en voz alta.  
Ej. Sí, muy bien; pero ¿tú que crees?                      
ß  Devolver la pregunta al grupo buscando su respuesta o para darnos tiempo si la pregunta nos sorprende.  
Ej. Buena pregunta, ¿qué pensáis vosotros?  
* Algunos consejos para dirigir bien el interrogatorio:  
¸ Las preguntas deben ser claras y bien definidas.
¸ Hay que adaptarse al nivel de los/as alumnos/as.
¸ Procurar que todos/as participen en las respuestas.
¸ Pedir voluntarios/as en primer lugar antes de pasar a las preguntas directas.
¸ Apreciar las respuestas acertadas de los/as alumnos/as y no menospreciar las incorrectas.
¸ No utilizar las preguntas para ridiculizar.
 4. Método Activo: se caracteriza por ser el/la alumno/a el/la propio/a agente de su formación a través de la investigación personal y del contacto directo con la realidad. Este método combinado con la técnica de trabajo en grupo (la veremos en el siguiente apartado) son idóneos para los/as alumnos/as adultos/as.
 * Fundamentos del método activo:
 ·  El aprendizaje se potencia con la participación del/ de la alumno/a.
·  El deseo de reconocimiento y aprobación social que se obtiene con este método es un potente motivador para el alumnado.
·  Un grupo cooperativo realiza más y mejor el trabajo que uno competitivo.
·  El trabajo es más eficaz en un grupo democrático, además los/as alumnos/as están
más predispuestos a aceptar la autoridad de sus compañeros/as que la del/ de la formador/a.
·  La participación activa, la creatividad y la responsabilidad son tan importantes como la adquisición de conocimientos.
En este método el/la formador/a se convierte en guía del aprendizaje del alumnado; aunque sus cualidades personales y actitud serán de gran importancia.  
* Ventajas:
 ·  La participación afianza más el aprendizaje.
·  Fomenta la cohesión del grupo.
·  Resulta más ameno y atractivo para el alumnado.
·  Implica al/ a la propio/a alumno/a en su aprendizaje por lo que lo ve como un resultado de su esfuerzo personal.
·  Posibilita el desarrollo de habilidades como: toma de decisiones, sentido crítico, capacidad de análisis, etc.
 * Inconvenientes:
 ·  Resistencia al cambio y miedo al ridículo que experimentan muchos adultos.
·  Este método suele requerir más tiempo, grupos pequeños y gran experiencia del/ de la docente en la conducción de grupos.
 * Algunos ejemplos de este método activo son:
 -  Aprendizaje por descubrimiento: se trata de hacer descubrir al alumnado las cosas por sí mismos, fomentando el autoaprendizaje.
 - Técnicas de grupo como discusiones en grupo y debates.
 - En general, todo tipo de ejercicios que hagan al alumnado participar en su propio aprendizaje.
  
3.3.2.2. Técnicas didácticas

Las técnicas son una serie de acciones o actividades que el/la formador/a puede llevara a cabo para facilitar el proceso de aprendizaje de los/as alumnos/as. Al igual que los métodos didácticos, no son ni buenas ni malas en sí mismas; sino en función de las circunstancias en que son empleadas.
La utilización de diversas técnicas en una misma sesión formativa favorece la participación de los/as alumnos/as y hace más ameno y estimulante el aprendizaje.
 * Alguna de las técnicas didácticas más utilizadas son:  (Oriol Amat ( 2000):  Aprender a Enseñar)

1. Lección magistral:
 Con esta técnica, por su sentido dogmatizante, el/la formador/a es ante todo un/a transmisor/a de los conocimientos que los/as alumnos/as reciben , en primer lugar, en clase y, en segundo lugar, a través de los materiales docentes seleccionados (libros y apuntes, básicamente).  
Los/as alumnos/as adoptan una actitud pasiva ya que no se espera de ellos/as que intervengan en clase, sino que capten todo lo que el/la formador/a transmite. El/la formador/a habla y los/as alumnos/as escuchan. Se espera del alumnado que tome nota de todo lo que el/la formador/a expone. Así, posteriormente, la temática expuesta podrá ser memorizada.  
La actitud del profesorado suele ser paternalista y autoritaria.
 Las clases se estructuran en tres partes: 
 -  Presentación o Introducción: suele  comenzar con un breve resumen sobre las sesiones anteriores para poder así relacionarlas con la sesión del día. También se utiliza para que los/as alumnos/as planteen dudas o cuestiones relacionadas con temas anteriores. Es conveniente no iniciar la exposición del tema del día en los primeros minutos de la sesión; ya que es posible que aún haya alumnos/as entrando en el aula o desconectando de la materia anterior.
Esta primera parte acaba enunciando el tema de la sesión y el esquema que se seguirá.
 - Exposición del tema: es la explicación del tema de la sesión propiamente dicha.
 - Conclusiones: trata de hacer un resumen o síntesis sobre todo lo que se ha expuesto. Es conveniente facilitar al alumnado una relación de la bibliografía que se recomienda a los/as alumnos/as para estudiar o ampliar más el tema. Al final se suele anunciar el tema que se desarrollará en la sesión siguiente.
A lo largo de la sesión es importante que el/la formador/a controle la fatiga de los/as alumnos/as y si nota cansancio es conveniente introducir algún elemento que contribuya  a elevar el nivel de atención. Por ejemplo, formular cuestiones (método interrogante) a los/as alumnos/as para clarificar más los temas explicados, seleccionando adecuadamente las preguntas para que sean apropiadas, ni demasiado fáciles ni demasiado difíciles.  
Entre los objetivos de esta técnica, podemos destacar:
 - Transmitir información del/de la formador/a a los/as alumnos/as.
- Introducir al alumnado en un tema, ya que da una perspectiva general y al mismo tiempo una visión panorámica.
- Clarificar temas de difícil asimilación por parte del alumnado.
- Permite que el/la alumno/a aprenda aquellas materias de las que tiene una bibliografía insuficiente, inexistente o muy dispersa.
 Aplicaciones: 
 Es una técnica especialmente recomendada cuando se trata de transmitir información, esencialmente oral y que después ha de ser memorizada, a grupos numerosos de alumnos/as.
 Entre sus ventajas cabe resaltar que es una técnica flexible, en el sentido de que puede combinarse fácilmente con otras, y que no precisa de medios complejos para implementarla.
 Tiene el inconveniente de que fomenta la actitud pasiva de los/as alumnos/as y que puede ser mal recibida por aquellos alumnos que esperan participar y “vivir” activamente la sesión.


2. Tutoría: 
 Consiste en una reunión semanal del/de la alumno/a, solo/a o en pequeños grupos, de aproximadamente una hora de duración, con el/la formador/a que le ha sido asignado. En cada caso puede variar tanto la periodicidad de la reunión como la duración de la misma. El tamaño de los grupos suele limitarse a un máximo de cuatro alumnos/as con el fin de favorecer el trato personalizado de los mismos/as.
 Entre los objetivos de esta técnica destacamos:
- La tutoría pretende dar un  trato personalizado al alumnado con el fin de que pueda llevar a buen término su proyecto de aprendizaje.
 Aplicaciones:
 La tutoría puede utilizarse cuando los/as alumnos/as han de realizar un proyecto o trabajo similar guiados por el/la formador/a que asume el papel de tutor/a.
  
3. Seminario:
 Consiste en un grupo, de unos cinco a quince alumnos/as, que estudian un tema y lo debaten conjuntamente. El/la formador/a escoge los temas, aunque a veces la selección es hecha por los/as propios/as alumnos/as, y asigna tareas a cada uno/a de los/as componentes del grupo. 
 Para que la técnica funcione, todos/as los/as integrantes del grupo tienen que saber sacar el máximo provecho de las reuniones. Por tanto:
 - Todos/as han de preparar adecuadamente cada sesión.
 - El/la formador/a tiene que gestionar adecuadamente la sesión.
 - Han de participar todos/as.
 - Todas las opiniones son respetables, aunque pueden ser discutidas.
 - Han de escucharse los/as unos/as a los/as otros/as.
 - Alguien tiene que tomar nota de todo lo que se va tratando.
 Entre los objetivos podemos destacar:
Pretende que un grupo reducido de alumnos/as, supervisados/as por un/a profesor/a  investiguen algún /as. a los/as alumnos/as Se trata de formar tema entre ellos y lo discutan como investigadores/as.



Aplicaciones:
 Se aplica cuando interesa relacionar la investigación con la docencia.
4. Ejercicio:
 Es un complemento de la teoría. En la mayor parte de las sesiones prácticas se utilizan ejercicios para que el/la alumno/a comprenda mejor lo que se ha expuesto en las sesiones teóricas.
 Una modalidad de ejercicio es la denominada “bandeja de entrada” que consiste en una serie de documentos o pequeños temas de reflexión que se van pasando a los/as alumnos/as para que tomen decisiones rápidas al respecto en plazos muy breves de tiempo. Este técnica es usada cuando se quiere entrenar al alumnado en la toma rápida de decisiones.  
El objetivo sería que los/as alumnos/as comprendan la teoría y que aprendan el “saber-hacer” relacionada con la misma.
 Aplicaciones:
 Es muy utilizada en los aprendizajes de tipo técnico, ya que facilita el trasvase de la teoría a la práctica.
 Estos ejercicios suelen solicitarlos los/as formadores/as para comprobar el seguimiento del programa o incluso para evaluar de forma  continuada. La devolución debe hacerse lo antes posible, ya que en caso contrario causaría ante los/as alumnos/as una impresión de dejadez y dificultaría la corrección sobre la marcha de los errores. Al devolver los ejercicios a los/as alumnos/as conviene  anotar las impresiones obtenidas (aspectos positivos y negativos) para ayudar al alumnado en el proceso de aprendizaje. Se recomienda iniciar y finalizar los comentarios con mensajes positivos.
 5. Estudio de Casos:
  Es uno de las técnicas clásicas en la enseñanza de administración de empresas, medicina y derecho. Con esta técnica, nacida en la Universidad de Harvard, se facilita al alumnado un informe en el que se describe una situación vivida por una empresa real (en algunas ocasiones, los nombres reales de empresas o personas se cambian para mantener la confidencialidad de la información). En el caso se suele aportar información sobre la historia de la empresa, sector, productos, trayectoria, datos económicos-financieros, comerciales, de producción, de  factor humano y sobre la organización.
Hay diversos tipos de casos:
 - Caso prototipo: el alumnado ha de resolver un problema concreto o incidente.  
-  Caso estimación: se persigue que el alumnado proponga aquellas modificaciones que considere oportunas a las prácticas descritas o las soluciones presentadas.  
-  Caso ciego: el fenómeno descrito no queda perfectamente determinado, de modo que el alumnado tendrá que identificarlo para proponer la solución.  
-  Caso iceberg: aporta información insuficiente, por  lo que el alumnado debe precisar la información que necesita para su solución y los medios que utilizaría para alcanzarla.
 - Caso serie: los distintos problemas de cada caso están interrelacionados, de modo que las diferentes soluciones son interdependientes.
 El/la alumno/a ha de leer el caso y analizarlo en profundidad. Posteriormente, se discute de forma constructiva en el aula con el resto de los/as compañeros/as; con el fin de reflexionar sobre lo que ocurre y lo que debería hacerse.  
El papel del profesorado es sobre todo el de facilitador/a para conseguir que los/as alumnos/as reflexionen e interaccionen a lo largo de la discusión. El/la formador/a ha de escuchar atentamente todo lo que van diciendo los/as alumnos/as, a fin de poder analizar lo que ocurre en la clase. Ha de conseguir integrar al grupo y que todos/as los/as alumnos/as participen evitando los/as que monopolizan el tiempo de discusión y los/as que por timidez no dicen nada.
Ha de fomentar que los/as alumnos/as se escuchen los/as unos/as a los/as otros/as. En este sentido se ha de conseguir que la discusión en clase se parezca lo más posible a una reunión de profesionales.
 El/la formador/a, como moderador/a del debate, ha de ir conduciendo el grupo pero dejando que sean los/as propios/as alumnos/as los/as que resuelvan la situación planteada en el caso.
De hecho, un caso no presenta un problema matemático de solución única. A veces, como ocurre en la vida real, no existe solución o existen varias.
Entre los objetivos más relevantes, destacamos:
 - Se trata de formar y perfeccionar a los/as alumnos/as en lo que se refiere a capacidad de identificación de problemas, de análisis y de síntesis de situaciones, y de búsqueda de posibles alternativas.
Hay diversos tipos de casos:
 - Caso prototipo: el alumnado ha de resolver un problema concreto o incidente.  
-  Caso estimación: se persigue que el alumnado proponga aquellas modificaciones que considere oportunas a las prácticas descritas o las soluciones presentadas.
 -  Caso ciego: el fenómeno descrito no queda perfectamente determinado, de modo que el alumnado tendrá que identificarlo para proponer la solución.
 -  Caso iceberg: aporta información insuficiente, por  lo que el alumnado debe precisar la información que necesita para su solución y los medios que utilizaría para alcanzarla.
 - Caso serie: los distintos problemas de cada caso están interrelacionados, de modo que las diferentes soluciones son interdependientes.  
El/la alumno/a ha de leer el caso y analizarlo en profundidad. Posteriormente, se discute de forma constructiva en el aula con el resto de los/as compañeros/as; con el fin de reflexionar sobre lo que ocurre y lo que debería hacerse.
 El papel del profesorado es sobre todo el de facilitador/a para conseguir que los/as alumnos/as
reflexionen e interaccionen a lo largo de la discusión. El/la formador/a ha de escuchar atentamente todo lo que van diciendo los/as alumnos/as, a fin de poder analizar lo que ocurre en la clase. Ha de conseguir integrar al grupo y que todos/as los/as alumnos/as participen evitando los/as que monopolizan el tiempo de discusión y los/as que por timidez no dicen nada.
Ha de fomentar que los/as alumnos/as se escuchen los/as unos/as a los/as otros/as. En este sentido se ha de conseguir que la discusión en clase se parezca lo más posible a una reunión de profesionales.
 El/la formador/a, como moderador/a del debate, ha de ir conduciendo el grupo pero dejando que sean los/as propios/as alumnos/as los/as que resuelvan la situación planteada en el caso. De hecho, un caso no presenta un problema matemático de solución única. A veces, como ocurre en la vida real, no existe solución o existen varias.
 Entre los objetivos más relevantes, destacamos:
 - Se trata de formar y perfeccionar a los/as alumnos/as en lo que se refiere a capacidad de identificación de problemas, de análisis y de síntesis de situaciones, y de búsqueda de posibles alternativas.
- Fomentar las habilidades de toma de decisiones, de relacionar la teoría con la práctica, de comunicación y de trabajo en grupo.
 Aplicaciones:
 Está indicado especialmente para la formación de adultos en temas en los que no hay verdades absolutas y en los que una buena parte del aprendizaje se produce a través de la participación activa del alumnado y de la interacción del propio grupo.

El éxito del método exige que los/as alumnos/as participen activamente y que el tamaño del grupo no sea ni demasiado pequeño (15 alumnos/as, mínimo) ni excesivamente grande (40 alumnos/as, máximo).
 6. Juego de empresa:
 Consiste en un ejercicio de toma de decisiones secuenciales estructurado alrededor de un modelo de actividad empresarial en el que los participantes gestionan esa actividad; es decir, se trata de entrenar a los/as alumnos/as a poner en práctica los conocimientos que han adquirido en situaciones que simulan la realidad.  
Esta técnica, eminentemente participativa, entra dentro de lo que se entiende como  action learning, del inglés “aprendiendo a través de la acción”.  
Normalmente, los/as alumnos/as en grupos de trabajo, compiten entre sí de manera que al final pueden haber ganadores y perdedores.
 Entre los objetivos podemos destacar:
 - Conseguir que los/as alumnos/as integren conocimientos adquiridos  en diversos módulos formativos del curso.
 - Facilitar el desarrollo de habilidades tales como: el trabajo en grupo, uso adecuado de la información, predicción y planificación.
Aplicaciones:
 Este método suele utilizarse al final de un ciclo en el que se han desarrollado varios módulos que precisan ser interrelacionados. El ejemplo más habitual es el juego en el que los/as alumnos/as compiten en un determinado mercado. Para salir adelante han de tomar ecisiones utilizando conceptos de contabilidad, finanzas, marketing, recursos humanos, organización de empresas, etc.
 7. Juego de roles:
 Denominado  role playing en inglés, consiste en hacer que los/as alumnos/as simulen personajes definidos con antelación, de esta forma pueden observar desde perspectivas distintas los comportamientos de cada actor según el papel que desempeña.  
Para que la técnica funcione es preciso que haya la suficiente confianza entre los/as alumnos/as y que los papeles estén correctamente definidos. Además, suele ser de gran utilidad  la grabación en video de las actuaciones con el fin de facilitar la observación y análisis posterior.
 Entre los objetivos destacamos:
 - Conseguir que los/as alumnos/as comprendan el comportamiento de personas que tienen intereses diversos.
 - Ayudar a cada alumno/a a conocerse mejor a sí mismo y al grupo.
 Aplicaciones:
 No es muy habitual en aprendizajes técnicos; en cambio, es muy utilizado en programas de Recursos Humanos, Habilidades Directivas, Formación, etc.
Es muy útil cuando se quiere que el alumnado comprenda las diferentes perspectivas de una situación según los intereses de cada parte.
 Las aplicaciones habituales de esta técnica se dan en sesiones sobre la entrevista, sobre gestión de conflictos, simulaciones docentes, etc.
8. Phillips 66:
 El proceso de esta técnica se inicia con el planteamiento de un problema por parte del/de la formador/a. Inmediatamente, los/as alumnos/as se dividen en subgrupos, normalmente de seis personas cada uno, para plantear posibles soluciones o ideas. Es habitual  que cada componente del grupo exponga su opinión durante un minuto. Precisamente, la denominación de 66, o de 6/6, que tiene esta técnica está relacionada con el hecho de que los/as alumnos/as se dividen en grupos de seis e intervienen todos ellos por espacio de seis minutos. Después, cada grupo elige un/a portavoz para presentar las ideas del subgrupo a todos/as los/as demás alumnos/as. Este/a portavoz suele hacer también el papel de moderador/a y de controlador/a de los tiempos. A continuación, se discuten las conclusiones presentadas por el/la portavoz de cada subgrupo. El/la formador/a asume el rol de facilitador/a e intenta integrar el trabajo efectuado por los distintos subgrupos.

El paso siguiente es que cada subgrupo elige un/a representante que se  reunirá con los/as representantes de los demás grupos para intentar alcanzar una propuesta consensuada entre todos/as ellos/as. Posteriormente, cada representante expondrá a su subgrupo la propuesta alcanzada.
 Entre los objetivos destacamos:
 -Se pretenden conseguir propuestas consensuadas por todo el mundo.
-Trata de conseguir que todos/as los/as alumnos/as participen dando su opinión sobre el problema planteado.
 Aplicaciones:
 - Esta técnica puede ser utilizada en cursos internos de empresas en las que  se trata de fomentar la creatividad y el consenso entre un grupo de personas.
- También se aplica cuando interesa obtener muchas opiniones sobre todos/as los/as alumnos/as en un espacio de tiempo corto.
- El principal inconveniente es que no es aplicable  cuando se pretende que los problemas se profundicen al máximo.
 9. Tormenta de Ideas:
 Más conocida como brainstorming, es una técnica de discusión en grupo. Se reúne a un grupo de personas para que propongan ideas que permitan solucionar un determinado problema.
Para que las intervenciones sean lo más espontáneas y creativas posible es preciso  que se respeten todas las intervenciones y que den su opinión todos los miembros del grupo.
Normalmente, se elige a una persona para que vaya apuntando todas las aportaciones en la pizarra o algo similar.
Entre los objetivos podemos destacar:
 Se pretenden conseguir ideas creativas para resolver problemas o situaciones determinadas.
 Aplicaciones:
 La tormenta de ideas, en el ámbito de la formación, es aplicable en  casi todas las áreas de conocimiento.
  10. Outdoor training:
 Esta técnica consiste en la realización en grupo, y fuera del aula, de una serie de pruebas con un contenido físico-deportivo (escalada, construcción de una barca, exploración y supervivencia,  etc.). Para que la experiencia funcione es preciso que los/as participantes desconecten totalmente de sus preocupaciones profesionales diarias. Estos ejercicios fuera del aula van acompañados de sesiones en las que el grupo reflexiona, discute y analiza,  tanto lo que se ha hecho como lo que queda por hacer.
 Últimamente, se ha puesto de moda en algunas escuelas de negocio que lo ofrecen como seminario de perfeccionamiento directivo, o como asignatura al inicio de un programa de larga duración.
 Entre los objetivos destacamos:
 - Se pretende que los/as alumnos/as se conozcan más a sí mismos/as, teniendo que salir airosos/as de situaciones a las que no están acostumbrados/as.
 - Excepto las condiciones físico-deportivas, muchas de las habilidades a utilizar para solventar las distintas situaciones son similares a las que tienen que desarrollar y utilizar los/as participantes en sus funciones profesionales (autoconocimiento, trabajo en equipo, liderazgo, convivir con el estrés, etc.).
Aplicaciones:
 - Es especialmente útil como seminario de perfeccionamiento de la alta dirección de empresas.  
- Ayuda a integrar grupos con personas diversas y a potenciar el autoconociminento.
 - Además de las ventajas mencionadas anteriormente, existen algunos posibles inconvenientes tales como su elevado coste, el riesgo de accidentes y que los/as alumnos/as no entiendan lo que se pretende y piensen que se trata de un juego o de una actividad meramente deportiva.
 11. Aprendizaje en el puesto de trabajo:
Uno de los problemas de la formación empresarial es la transferencia al puesto de trabajo de lo que se aprende. Muy a menudo, al evaluar a un/a participante en un determinado programa se llega a la conclusión de que ha aprendido lo que se pretendía de acuerdo con las necesidades de la empresa y de él/ella mismo/a. Sin embargo, unos meses después se comprueba que lo aprendido no se usa en el puesto de trabajo, que es precisamente de lo que se trataba.  
El aprendizaje en el puesto de trabajo sirve para hacer más fácil la transferencia de los aprendizajes. Para ello, en lugar de ir el/la alumno/a al aula, es el/la formador/a el/la que se desplaza al puesto de trabajo.
 Entre los objetivos destacar:
 - Lo que se pretende es que el participante vaya más allá del saber, o del saber-hacer en el puesto de trabajo. Se quiere garantizar que el/la participante utilice lo aprendido en su trabajo diario.
 Aplicaciones:
 Se suele utilizar cuando la empresa quiere que el/la empleado/a utilice nuevos procedimientos productivos, comerciales o administrativos.
 12. Proyectos:
 Esta técnica resulta ser muy efectiva para la asimilación final de los contenidos tratados. Consiste en la elaboración de un proyecto por parte de los participantes. La finalidad de dicha técnica es establecer una actividad negociada de aprendizaje donde se orientan los procedimientos contando con la participación, aceptación y puesta en práctica por parte del alumnado.
 El proceso de implementación de los proyectos distingue cuatro momentos:
 a)  La construcción del mismo: donde los grupos deberán elegir un tema mediante la negociación. A continuación, deberán desglosar y distribuir las diferentes tareas y, por último, se formularán los objetivos del proyecto.
 b)  La segunda fase consiste en la obtención y estructuración de la información por parte de los/as participantes.
 c)  La tercera fase consiste en un seguimiento individualizado por parte del/ de la formador/a.
 d)  Por último, se hará una evaluación global del proyecto y de las aportaciones individuales.
 13. Técnicas de grupo: Dinámicas de Grupo
 Las dinámicas de grupo tiene un objetivo concreto y analizan un tema utilizando vías diferentes a las habituales (juegos, actividades...)  
Las dinámicas de grupo utilizadas correctamente en formación tienen el poder de activar y estimular al individuo y al grupo reforzando el aprendizaje y facilitando el logro de objetivos.
 Alguna de las características de las técnicas grupales se exponen a continuación:
- Son maneras, procedimientos o medios sistematizados de organizar y desarrollar la actividad del grupo.
 - Están fundamentadas científicamente, su eficacia ha sido suficientemente probada en la experiencia.
 - Permiten estructurar, estimular e integrar al grupo, para que éste pueda operar provechosamente en cualquier dirección.
- Su valor depende de la utilización y adecuación a las necesidades, objetivos, metas del grupo, características intra e intergrupales, etc.
 - No son un fin en sí mismas, sino instrumentos o medios para el logro de la verdadera finalidad grupal.
 Los principios generales para su utilización son:
 - Se deben conocer previamente los fundamentos teóricos de la dinámica de grupos.
 - Es conveniente conocer al grupo, su dinámica y sus problemas.
 - Si no las hemos utilizado en muchas ocasiones o en ninguna, debemos seguir al pie de la
letra el procedimiento indicado. Con la experiencia se podrán hacer adaptaciones y cambios.
 - La utilización de la técnica deberá tener un objetivo claro. Aunque, en muchos casos, se
llevan a cabo jugando, no son un juego.
 - Las dinámicas requieren una atmósfera cordial, democrática y de cooperación.
 Para elegir una buena dinámica hay que tener en cuenta:
 - Los objetivos que se pretenden conseguir.
 - La madurez, cohesión y preparación de grupo.
 - El tamaño y composición del grupo.
 - El ambiente físico y emocional.
 - Las características de los/as alumnos/as y del grupo.
 - La capacidad y experiencia del/ de la formador/a.
* Al seleccionar para nuestro programa cualquier estrategia o método didáctico, conviene que tengamos en cuenta los siguientes criterios: (Pilar del Pozo; 1997:  Formación de Formadores)
 - Características de la materia o tema.
- Objetivos que se pretenden.
- Número de alumnos/as.
- Disposición de la sala.
- Recursos disponibles.
- Adecuación de las ayudas visuales al tema.
- Tiempo disponible para la formación.
- Nivel de conocimiento de los/as alumnos/as sobre el tema.
 * Hemos de tener en cuenta también:
 - Es muy difícil que un/a formador/a utilice una sola estrategia cada vez.
- Lo normal es combinar dos o más estrategias, dependiendo sobre todo del número de
objetivos que se presenten y del tiempo destinado a la formación.
  
3.3.2.3. Enseñanza individualizada

Los aprendizajes deben adaptarse, en la medida de lo posible, a las características individuales de los/as alumnos/as, a sus necesidades e intereses.  
Esto supone, en la práctica, la adopción de una serie de principios metodológicos y estrategias didácticas:
 a)  Partir de la situación real de aprendizaje de cada alumno/a; la cual podemos diagnosticar de modo efectivo  a partir de una evaluación inicial (por ejemplo, con un cuestionario para detectar las ideas previas de los/as alumnos/as con respecto al tema objeto de aprendizaje).
 b)  Evaluar la propia práctica docente y contrastarla con las necesidades formativas del alumnado.
 c)  Flexibilizar y reorganizar todos aquellos elementos de la programación didáctica (objetivos, contenidos, metodología, recursos, organización del aula...) susceptibles de adaptación a las necesidades formativas de los/as alumnos/as.
d)  Tener en cuenta  las circunstancias sociales, familiares, formativas, etc. de cada alumno/a. Para ello, sería conveniente y se hace precisa una adecuada actividad de tutoría y orientación por parte del profesorado; así como el trabajo coordinado con los demás agentes o personas involucradas en el proceso de formación de los/as alumnos/as: coordinadores/as, tutores/as, etc.
 e)  Crear un clima adecuado de diálogo, comunicación y confianza mutua entre alumnos/as y formadores/as.