sábado, 6 de octubre de 2012

Los recursos didácticos


Los recursos didácticos en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Una vez que el formador ha conseguido saber los distintos contenidos que va a presentar a los alumnos y los ha secuenciado y ordenado en el espacio y en el tiempo planificando los mismos, y, además, ya tiene claro qué tipo de método didáctico será el más apropiado para poder desarrollar la acción formativa, llega el momento de establecer a qué medios o recursos didácticos recurrirá y, para ello, está obligado, de alguna forma, a conocer las posibilidades que existen al respecto.

a)      Concepto y definición de recursos didáctico

Un recurso didáctico es todo medio instrumental que ayuda o facilita la enseñanza y posibilita la consecución de los objetivos de aprendizaje que se pretenden.

En unos casos, como en la enseñanza programada o la formación asistida por ordenador, se trata del soporte material que se usa para la puesta en práctica de la acción formativa, yes la esencia del método. En otros casos sucede que para un mismo método pueden usarse distintos soportes, medios o recursos didácticos, y en cuyo caso se convierten en material auxiliar que, por regla general, debe ser cuidadosamente estudiado en cuanto a la idoneidad de su uso.

Será el formador, por tanto, el que debe elegir entre los muchos existentes", o bien diseñar alguno específico para una aplicación concreta. Sea como sea, los medios didácticos deberán desarrollarse abiertamente para permitir a los formadores trabajar con una cierta variedad didáctica. Conviene, por ello, tener en cuenta que, como instrumentos pedagógicos auxiliares que son, los medios y sistemas o recursos didácticos no tienen más objetivo que facilitar el aprendizaje del alumno.


b)      Algunos criterios de selección de recursos didácticos

El formador debe elegir el contenido y el tipo de soporte didáctico que va a utilizar en sus acciones formativas, en función de los siguientes elementos:

La materia específica a enseñar.

Las necesidades y la situación de aprendizaje de los alumnos.

Las condiciones ambientales.

El tiempo disponible para la aplicación.




Por tanto, cuando el formador elige un recurso didáctico también tiene que tener
en cuenta otros elementos como:

La utilidad que efectivamente tendrá para el alumno y para alcanzar los obje-
tivos propuestos.

Las características de la audiencia, es decir, si la composición de la clase es homogénea o heterogénea, el nivel cultural, el número de participantes y media de edad.

La limitación económica, en cuanto al presupuesto disponible para adquirir nuevo material, el coste de mantenimiento de los recursos, así como la proporción entre recurso y número de alumnos.

El tiempo del que se dispone para el programa y para utilizar los recursos di-
            dácticos.

Las características específicas del medio o recurso didáctico.

Las ventajas y las limitaciones de los distintos recursos didácticos no son sólo de carácter intrínseco a ellos mismos, sino que hay que tenerlas en cuenta en su relación con el papel o función que cumplen en ellos los sentidos corporales para la asimilación de contenidos, habilidades o actitudes, ya que no todos contribuyen en el mismo grado al proceso de aprendizaje. Así, una información didáctica que combine palabras' y dibujos multiplica sus probabilidades de retención respecto a otra que emplee sólo uno de estos elementos. Por tanto, la cuestión no es sólo seleccionar el mejor recurso didáctico y su aplicación técnica, sino que también será fundamental preparar de manera conveniente el contenido que se va a transmitir a través de dicho recurso".

Para preparar adecuadamente el contenido que se va a transmitir, es de gran utilidad conocer las condiciones o requisitos de los recursos con los que se cuenta. Estas
herramientas de aprendizaje deben ser, sobre todo:

            Visibles: de fácil visibilidad en su uso.

            Sencillas: con un contenido concreto, preciso y limitado, y con las palabras y
            conceptos fundamentales resaltados.

            Precisas: debe contener información objetiva, actualizada, completa y ordenada.
            Interesantes: a través del diseño, los colores y los gráficos, que deben atraer la     atención, y las ilustraciones y los ejemplos, que permitirán retener los datos.

            Prácticos: de tal forma que los oyentes se identifiquen con ellos y, al mismo
            tiempo, sean fáciles de comprender y aplicar.

            Igualmente, hay que tener en cuenta el aspecto importante relativo a su nivel de
concreción y/o abstracción, así como el grado de realismo. Son muchos los materiales didácticos que combinan medios con distinto grado de realismo, y, en determinadas circunstancias, un buen esquema gráfico, construido con símbolos visuales se ha demostrado más eficaz que las fotos tomadas de la realidad.

Cuando se decide por el uso de un determinado material, también es importante que el formador tenga/muy presente que lo importante es la necesidad y adecuación de dicho material al objetivo de referencia que se quiere lograr, es decir, sus funciones.
La variedad y las potencialidades de los recursos didácticos audiovisuales no deben hacer que el formador se olvide de la función que cumplen realmente dichos medios, de ahí que sólo debe recurrirse a ellos cuando sea preciso:

-          Ilustrar un determinado elemento.

-          Demostrar un contenido o una idea específica.            

-          Centrar la atención del alumno sobre un aspecto particular del tema estudiado, así como sus dimensiones o sus efectos.

            Con frecuencia, los formadores utilizan determinados recursos didácticos sin detenerse a reflexionar sobre el principio en el que se basan, lo cual comporta un riesgo añadido al usarlos o hacerlos usar a los alumnos de una manera mecánica, sin sacar un verdadero partido a todas sus posibilidades y sin hacer una verdadera aportación significativa al aprendizaje. Para evitar esta posibilidad hay que tener presente, por un lado, que el aprendizaje es un proceso de diferenciación e integración y, por otro, que cada recurso tiene unas características propias y éstas se relacionan íntimamente con el aprendizaje.

            Los recursos didácticos deben apoyarse en la búsqueda de diferencias, semejanzas y pertenencia a un ámbito mayor para facilitar el aprendizaje. Se deberían utilizar aquellos medios que mejor se adapten a los rasgos de la percepción humana, teniendo en cuenta cuestiones tales como el hecho de que la mayor parte del aprendizaje humano se produce a través de la vista, o bien que existen unos límites mínimos y máximos para la percepción (llamados, respectivamente, umbral y dintel perceptivos), sin olvidar que la información que se ve y se oye se recuerda mejor que la que sólo se ha visto.

            Otro aspecto a tener en cuenta es la adecuación de algunos medios a los contenidos concretos", y antes de emplear los recursos, o dar por finalizada su planificación, es importante que el formador atienda a dos factores, el primero de tipo conceptual y el segundo de tipo práctico. Los medios y recursos didácticos deben contemplarse como unidades de aprendizaje más pequeñas aunque con suficiente entidad en sí mismas, y contribuyen decisivamente a la tarea docente. Asimismo, deberán respetar unos principios psicopedagógicos que aseguren su función de apoyo al aprendizaje, por lo que incluirán elementos de carácter motivador, orientaciones pedagógicas, profundizaciones del tema, síntesis y ejercicios.

            Finalmente, el formador debe cerciorarse de que todos los medios y recursos didácticos estén suficientemente preparados en el momento de su utilización, revisando la instalación de cada recurso y el perfecto estado de sus elementos, así como prever la presencia de ayudante, si fuera preciso.


c) Clasificación y tipos de recursos didácticos



            La variedad de recursos que actualmente existen es muy amplia, lo que obliqa a establecer categorías a la hora de abordarlos. Una de las formas más comunes de clasi arios es la que consiste en separar los recursos en función de si proyectan imágenes no, Los recursos con proyección de imágenes distinguen entre imágenes fijas y las e se suele denominar como imágenes en movimiento (aunque en realidad se trata una rápida sucesión de imágenes fijas). Ambas modalidades suelen ir asociadas a registro sonoro que puede ser el texto explicativo preparado por el autor del programa o una información complementaria. Además, hay otra clase constituida por los recursos sonoros llamado voz en off, que consiste en ir leyendo un texto enunciativo, na entrevista, música, un recital poético, y sin apoyo visual.












jueves, 4 de octubre de 2012


La metodología en el proceso de enseñanza- aprendizaje.

Una vez que se han determinado cuáles serán los contenidos y conocimientos que se incluirán en el programa o currículo formativo, se necesita saber el cómo se aprenderán o, lo que es lo mismo, qué procedimientos didácticos se emplearán para conseguir los objetivos propuestos. Se trata de lo que se llama la metodología.

a)      Concepto y tipos de metodologías
            La palabra método proviene de otras de origen griego: "meta" (= objetivo) y "odos" (= camino, o forma de hacer algo). Por tanto, significaría la forma más adecuada de alcanzar una meta, un fin. Por extensión, la metodología sería la ciencia o tratado del método, así como el sistema de métodos propio de cada ciencia particular. Como pretende una meta, está íntimamente relacionado con los objetivos y los contenidos, y en tanto que forma de hacer algo, está relacionado con la selección de los contenidos, la definición y la secuenciación según unos principios establecidos.
            Finalmente, como camino a seguir, la metodología, tiene necesariamente que expresar un proceso ordenado, regular, definido y lógico que permita precisamente avanzar por dicho "camino" para poder integrarse en una unidad significativa superior.

            Evidentemente, no existe un solo método sino muchos. Una primera clasificación es la que se establece sobre la base de la presencia del formador:
 (En la práctica ambos métodos suelen funcionar de forma combinada)
                        - Que el formador esté presente en el aprendizaje: entonces hablamos de                          métodos heterodidácticos.
                        - Que el formador no esté presente en el aprendizaje: entonces hablamos                          de métodos autodidácticos".

            Otra clasificación se establece en función de las actitudes metodológicas
- Según el grado de intervención:

                        *Método didáctico: el formador imparte y el alumno escucha. Existe una             máxima intervención del formador en la transmisión de conocimientos y mínima            participación de los alumnos". Si se aplica correctamente no actúa en detrimento          del principio de actividad del alumno, sino que puede motivar la actividad         mental constructiva de sus propios aprendizajes, que se reflejará en la atención     prestada por el alumno. (charla, conferencia, clase magistral),

                        * Método dialéctico: en él la relación entre el formador y el alumno se      establece por el diálogo abierto a la participación de todos. Será el formador el       que tenga que facilitar la información necesaria y los recursos que hagan posible     la conversación a través de preguntas adecuadas a cada caso y situación, y que    unas veces servirán para entender la información, otras para agrupar o clasificar            y otras tendrán la finalidad de producir el cambio conceptual o la aplicación a        situaciones concretas dadas". (conversación o coloquio, el debate o mesa redonda y el panel.)

                        *Método heurístico: en este caso la intervención del formador se limita   a una función de guía y supervisión de la iniciativa que toma el alumno. En             algunas ocasiones, son los mismos alumnos los que pueden elegir la situación o    problema a resolver así como la técnica para lIevarlo a cabo, mientras que el             formador sólo supervisa y eventualmente corrige". o (experimentación de laboratorio, la      investigación sociológica. la resolución de problemas algorítmicos  y la resolución de tipo creativo).

- Según el grado de influencia: (Directamente relacionado con los estilos de liderazgo).

                        * Método impositivo: consiste en aplicar de forma estricta el principio     de autoridad, porque es el formador quien determina qué es lo que se estudiará,          durante cuánto tiempo y de qué forma.

                        * Método propositivo: en este caso el formador, en vez de imponer,         propone, dando razones o pruebas lógicas que demuestran qué conocimientos se         deben aprender o qué estrategias se deben seguir.

                        * Método expositivo: en él se aplica el tipo de liderazgo llamado laissez   fai-re, laissez passer, que consiste en que el formador expone sin aceptación previa ninguna del alumno, y serán las actitudes que adopte el formador las que        intenten obtener determinadas respuestas en los alumnos":

- Según el grado de valoración:

                        * Método dogmático: se presentan los contenidos como inamovibles y     sin posibilidad de discusión. Las opiniones se presentan como hechos.

                        * Método escéptico: en él el formador duda de tal forma que sus propias opiniones acaban siendo expuestas de manera desordenada y se abstiene de pronunciarse sobre ningún tipo de valoración, dejando con ello en manos de los          alumnos el sacar las conclusiones.

                        * Método crítico: en este método se sopesan las razones a favor y en       contra de una posible solución a una situación o problema concreto antes de       decidir, y cuya solución será el resultado de haber considerado previamente la   verdad como la integración de las distintas posiciones: (La técnica didáctica derivada de este                 método es la argumentación)
 





En un intento de hacer una aproximación valorativa sobre los distintos métodos podemos establecer que:

            Los métodos impositivos: son necesarios y adecuados cuando hay que    garantizar la integridad física y mental, o cuando están en peligro los derechos        ajenos. Ejemplos de ello los encontramos en las normas referidas a la seguridad vial (normas de              circulación, límites de velocidad, controles de alcoholemia, uso del cinturón), la normativa que protege la         salud (fumadores pasivos, infancia ... ) o la normativa sobre seguridad y salud laboral (medidas de             seguridad, de protección ... ).

            Los métodos dogmáticos: se aplican con frecuencia cuando no se pueden            verificar los hechos, y permiten transmitir mucha información de manera rápida    y adecuada, y siempre que dicha información se refiera a hechos y, además, sea            cierta (por ejemplo, "la sal está compuesta por cloro y sodio para formar cloruro sódico").

            En todo caso el formador tendrá que tener en cuenta que los métodos no son excluyentes sino complementarios, y que a él le corresponde buscar el equilibrio, así como la armonización de los métodos con los principios metodológicos, basándose en su conocimiento de cada una de las cáracterísticas de los métodos y en su propia experiencia y aplicando en cada caso el que considere más adecuado a lo que pretende transmitir al alumno.

            b) Principios y pautas a seguir en la selección de métodos
            Cuando el formador tiene necesariamente que decidirse por seleccionar para aplicar un tipo de método u otro, ha de tener en cuenta una serie de principios fundamentales que todo método debe cumplir, con independencia de los objetivos que se proponga alcanzar, y que son los siguientes:

            Principio de especificidad: el método tiene que adaptarse a los objetivos y a las circunstancias de cada caso.

            Principio de la relatividad: el valor y la eficacia de un método depende del modo en que se aplica y la adecuación o no de los instrumentos utilizados, por lo que es fundamental que al formador le sea cómodo usar dicho método; ya se sabe que un buen método mal aplicado puede ser menos eficaz que uno menos adecuado pero aplicado de forma más conveniente.
           
            Principio de complementariedad: los métodos, técnicas y procedimientos deben emplearse de manera complementaria, de tal forma que los aspectos débiles de unos métodos se puedan compensar con los puntos fuertes de otros, cubriéndose con ello todo el espectro de objetivos cognitivos, psicomotrices y afectivos.

            Principio de interdependencia: lo acertado o no de un método depende de la
situación, las circunstancias y, sobre todo, del grupo de alumnos al que se dirige, así como del nivel de preparación y medios materiales que requiera su aplicación.


            Una vez que se han seguido dichos principios en la selección, al formador le servirá de mucha ayuda también tener en cuenta las siguientes pautas o directrices para saber si el método seleccionado es el más adecuado para lo que se pretende conseguir de los alumnos. Para ello debe:

            - Evitar los métodos triviales o los demasiado complicados, según el contexto, el nivel de habilidades de los participantes y la secuencia del curso.
           
            - Dar preferencia a los métodos qWas actividades se centran en el alumno, para conseguir así una mayor implicación.

            - Adecuar el tiempo dedicado al método o a la resolución de una actividad, evitando así aquellos métodos que requieren más tiempo del adecuado para alcanzar el objetivo.

            - Invertir la energía de los participantes de manera inteligente, sin pedirles que dediquen mucho esfuerzo a métodos o actividades que no son críticos para conseguir los objetivos.
            - Utilizar métodos variados para adaptarse a los distintos estilos de aprendizaje de los participantes y para evitar el aburrimiento.

            - Emplear los métodos con los que se encuentre más cómodo .

           - Tener en cuenta que los métodos que tuvieron éxito con un grupo no tienen por qué tenerlo con otro grupo con distinto perfil, necesariamente.

           

martes, 2 de octubre de 2012

Los contenidos


Los contenidos del proceso de enseñanza-aprendizaje

            Cuando se realiza la programación de un proceso de enseñanza-aprendizaje determinada, lo primero que se debe tener en cuenta son las necesidades de formación que se han detectado, para, en un segundo paso, definir los objetivos formativos y finalmente, realizar el diseño curricular o diseño de los correspondientes programas de formación, que establecerán las pautas de las distintas acciones formativas que se van a acometer.

            Una vez formulados convenientemente los objetivos, desde ellos y tomándolos como referencia, se determinarán los distintos contenidos y su ordenación.

            Los objetivos didácticos nos informarán sobre las estrategias didácticas a seguir y sobre la evaluación del proceso, Por tanto, tienen un carácter eminentemente dinámico dentro del planteamiento formativo que se pretende, y un carácter flexible que ayuda a definir las  conductas finales o capacidades que tendrán que alcanzar los alumnos




Concepto y tipos de contenidos formativos

            Los distintos contenidos son aquellos elementos curriculares a través de los cuales se desarrollan las capacidades expresadas en los objetivos.

            El concepto de contenido incluye elementos de distinta naturaleza, y pueden ser más o menos extensos y más o menos profundos. De ahí que los contenidos curriculares son los elementos del currículo que expresan una proporción epistemológica específica, ya sea por acumulación y/o por profundización.

            Se pueden distinguir tres tipos de contenidos:

            Los contenidos conceptuales: que corresponden a hechos, datos, conceptos, principios o teorías. Suponen el "saber" propio de la ciencia.

            Los contenidos procedimientales: que corresponden a tareas, procesos, es
trategias, técnicas" Suponen el "saber" propio de la técnica.    (no deben confundirse nunca con la metodología.)

            Los contenidos actitudinales: que corresponden a valores, actitudes o normas. Se vinculan al carácter orientador de los valores, como definición del marco desde donde se delimita el punto de vista ético del desarrollo del conocimiento científico y técnico.

Cuando se pretende diseñar una programación curricular coherente, es evidente que los tres tipos de conocimientos deben estar relacionados entre sí y encaminados a  la consecución de los objetivos que se han seleccionado y definido para el proceso eñanza-aprendizaje. A tal fin, se debe atender primero a un análisis de los contenidos y, desde la diversidad de los propios alumnos", establecer una síntesis pedagogica integral. Dicho proceso se debe producir necesariamente en la práctica, en la actividad pedagógica que será la vivencia misma de todo el proceso; es en esa vivencia donde se puede comprobar la coherencia del contenido.




Selección de los contenidos formativos

Entre los distintos tipos de contenidos ya mencionados existen vínculos y relaciones entre ellos. En este sentido, los contenidos conceptuales suelen relacionarse, estructurarse y organizarse a través de las llamadas redes o marcos conceptuales, que pueden ser de tres tipos:

            Relación por áreas: donde se establece una clasificación y relación sistemática y categórica de los contenidos educativos.

            Relación por bloques de contenido: donde se definen las relaciones derivadas de dependencia y causalidad entre aquellos conceptos que son más próximos o afines.

            Relación por transversalidad: donde se establece una relación interáreas y de carácter transversal de los contenidos.

Los tres órdenes de relaciones son importantes y, por tanto, el formador debe tenerlos en cuenta por igual en la selección de los contenidos. Para tal fin, debe contar con una serie de criterios  a la hora de realizar la selección y la .relación entre los contenidos ya que para la selección del ¿qué enseñar?, ¿cuántas unidades didácticas habrá y que contendrá cada una de ellas?, se necesitan establecer determinadas prioridades de seleción y relación. Algunos autores han desarrollado distintos principios o crite-

Unos apuntan los siguientes criterios:

            Objetividad, de forma que lo enseñado se ajuste a la realidad.

            Adaptación evolutiva a los propios intereses y capacidades de los alumnos.

            Acercamiento a la realidad formativa con el fin de facilitar el aprendizaje y permitir proyectar los conocimientos sobre dicha realidad.

            Actualización continua  de los contenidos.


Otros señalan criterios más generales tales como:

            Significación epistemológica: consiste en seleccionar los elementos estructurales que constituyen redes de relaciones conceptuales, que expresan la lógica interna de cada ciencia. Dentro de este criterio existen dos posturas extremas:

                •              La reducción didáctica: que consiste en atribuir a un contenido un                                                                      determinado grado de psicologización para facilitar el aprendizaje del           alumno.

                •              La presencia de la epistemología. A medida que la reducción didáctica                                                               disminuye, aumenta el elemento epistemológico de la ciencia.

            Contextualización: coloca como criterio central de la selección al alumno, y se trata de priorizar aquellos contenidos que, según las características de los sujetos, sus necesidades, intereses, expectativas y ritmos de aprendizaje o conocimientos previos, supongan una selección significativa para ellos.
            Funcionalidad: se seleccionan los contenidos en función del posible uso que se le vaya a dar.

            Transferibilidad: se priorizanlos contenidos más fácilmente transferibles o generalizables, ya sea para contextos homogéneos como para heterogéneos.

            Transversalidad: se seleccionan los contenidos no específicos que tengan una relación tangencial con el bloque y están presentes a lo largo de todo el currículo.

            Especificidad: se eligen los contenidos que son específicos de cada ciencia o disciplina y que deben estar presentes en el currículum.

            Representatividad: se eligen aquellos contenidos con carácter fundamental y básico en cada disciplina.

            En los casos en los que el formador se haya decidido por los criterios de transversalidad, especificidad o representatividad le serán de mucha utilidad para comprender las redes de relaciones de contenidos, ya que debe transmitirlos en un determinado orden y ritmo, siendo estos últimos (orden y ritmo) los que constituyen la llamada secuenciación de los contenidos.


La secueciación de los contenidos formativos

            Una vez seleccionados y relacionados los distintos tipos de contenidos que se van a usar para el proceso de enseñanza-aprendizaje que se va a llevar a cabo, el siguiente paso será secuenciar los mismos estableciendo el orden y el ritmo. En relación con la secuenciación de las habilidades y los distintos conocimientos, se deben tener en cuenta unas pautas básicas; a saber:

-         Siempre se debe ir desde lo más general a lo más particular proporcionando una visión de conjunto a los alumnos.

-         Siempre se debe ir desde lo más fácil a lo más complicado, comenzando por los conceptos más básicos y sencillos.

-         Siempre se debe ir desde lo más próximo y cercano a lo más lejano, en referencia a la experiencia directa y cotidiana de los alumnos y de forma progresiva.


            Cuando todos los conocimientos y habilidades del programa formativo se han ordenado y establecido, entonces podemos hablar de que el aprendizaje está ''jerarquizado", y desde ahí empezará entonces el formador a establecer grupos de secuenciación de conocimientos correspondientes a los distintos módulos, unidades didácticas o elementos específicos de aprendizaje. Todo ello sin perder de vista que la programación o currículo general no sólo deberá estar adaptado a las circunstancias de los alumnos, sino que ha de partir de ella. No tiene sentido elaborar un programa formativo que no responda realmente a las necesidades y expectativas, nivel sociocultural o contexto de los propios destinatarios del mismo: los alumnos.
Los contenidos por unidades de competencia

            En el contexto actual de la Formación Profesional para el Empleo marcado por el RD 395/2007 las principales formas de organizar los distintos elementos que figuran en las Cualificaciones Profesionales es la de asignar a cada una de ellas una "cornpetencia general" en donde se definen brevemente los cometidos y funciones esenciales del profesional. Es decir, los contenidos son básicamente contenidos de y por competencias profesionales. Pero no solo eso, sino que también se incluyen:
            - El entorno profesional en el que puede desarrollarse la cualificación..
            - Los sectores productivos correspondientes.
            - Las ocupaciones o puestos de trabajo relevantes a los que está permitido acceder.

            Una Cualificación Profesional es, por tanto, un conjunto de competencias (conocimientos y capacidades) válidas para el ejercicio de una ectividad laboral que pueden adquirirse a través de la formación o de la experiencia en el trebejo?