Los contenidos del proceso de
enseñanza-aprendizaje
Cuando se realiza la programación de un proceso de
enseñanza-aprendizaje determinada, lo primero que se debe tener en cuenta son las necesidades de formación que se han
detectado, para, en un segundo paso, definir
los objetivos formativos y finalmente, realizar el diseño curricular o diseño de los correspondientes programas de
formación, que establecerán las pautas de las distintas acciones formativas que se van a acometer.
Una vez formulados convenientemente los objetivos, desde ellos y tomándolos
como referencia, se determinarán los
distintos contenidos y su ordenación.
Concepto
y tipos de contenidos formativos
Los
distintos contenidos son aquellos elementos curriculares a través de los cuales
se desarrollan las capacidades expresadas en los objetivos.
El concepto de contenido incluye
elementos de distinta naturaleza, y pueden ser más o menos extensos y más o
menos profundos. De ahí que los contenidos curriculares son los elementos del
currículo que expresan una proporción epistemológica específica, ya sea por
acumulación y/o por profundización.
Se pueden distinguir tres tipos de
contenidos:
Los
contenidos conceptuales: que corresponden a hechos,
datos, conceptos, principios o teorías. Suponen el "saber" propio de
la ciencia.
Los
contenidos procedimientales: que corresponden a
tareas, procesos, es
trategias, técnicas"
Suponen el "saber" propio de la técnica.
(no deben confundirse nunca con la metodología.)
Los
contenidos actitudinales: que corresponden a valores, actitudes o normas. Se vinculan al carácter orientador
de los valores, como definición del marco desde donde se delimita el punto de
vista ético del desarrollo del conocimiento científico y técnico.
Cuando se pretende
diseñar una programación curricular coherente, es evidente que los tres tipos
de conocimientos deben estar relacionados entre sí y encaminados a la consecución de los objetivos que se han
seleccionado y definido para el proceso eñanza-aprendizaje. A tal fin, se debe
atender primero a un análisis de los contenidos y, desde la diversidad de los
propios alumnos", establecer una síntesis pedagogica integral. Dicho
proceso se debe producir necesariamente en la práctica, en la actividad
pedagógica que será la vivencia misma de todo el proceso; es en esa vivencia
donde se puede comprobar la coherencia del contenido.
Selección
de los contenidos formativos
Entre los distintos
tipos de contenidos ya mencionados existen vínculos y relaciones entre ellos.
En este sentido, los contenidos conceptuales suelen relacionarse, estructurarse
y organizarse a través de las llamadas redes o marcos conceptuales, que pueden
ser de tres tipos:
Relación
por áreas: donde se establece una clasificación y
relación sistemática y categórica de los contenidos educativos.
Relación
por bloques de contenido: donde se definen las relaciones derivadas de
dependencia y causalidad entre aquellos conceptos que son más próximos o
afines.
Relación por transversalidad: donde
se establece una relación interáreas y de carácter transversal de los
contenidos.
Los tres órdenes de
relaciones son importantes y, por tanto, el formador debe tenerlos en cuenta
por igual en la selección de los contenidos. Para tal fin, debe contar con una
serie de criterios a la hora de realizar
la selección y la .relación entre los contenidos ya que para la selección del ¿qué
enseñar?, ¿cuántas unidades didácticas habrá y que contendrá cada una de
ellas?, se necesitan establecer determinadas prioridades de seleción y relación.
Algunos autores han desarrollado distintos principios o crite-
Unos apuntan los siguientes criterios:
Objetividad, de forma que lo
enseñado se ajuste a la realidad.
Adaptación evolutiva a los
propios intereses y capacidades de los alumnos.
Acercamiento
a la realidad formativa con el fin de facilitar el aprendizaje y permitir
proyectar los conocimientos sobre dicha realidad.
Actualización continua de
los contenidos.
Otros señalan criterios más generales tales como:
Significación
epistemológica: consiste en seleccionar los elementos estructurales que
constituyen redes de relaciones conceptuales, que expresan la lógica interna de
cada ciencia. Dentro de este criterio existen dos posturas extremas:
• La reducción didáctica: que consiste en atribuir a un contenido un determinado grado
de psicologización para facilitar el aprendizaje del alumno.
• La presencia de la epistemología. A medida que la reducción
didáctica disminuye, aumenta el elemento
epistemológico de la ciencia.
Contextualización: coloca como criterio central de la selección al alumno, y se trata de
priorizar aquellos contenidos que, según las características de los sujetos,
sus necesidades, intereses, expectativas y ritmos de aprendizaje o conocimientos
previos, supongan una selección significativa para ellos.
Funcionalidad:
se seleccionan los contenidos en función del posible uso que se le vaya a dar.
Transferibilidad:
se priorizanlos contenidos más fácilmente transferibles o generalizables, ya
sea para contextos homogéneos como para heterogéneos.
Transversalidad:
se seleccionan los contenidos no específicos que tengan una relación tangencial
con el bloque y están presentes a lo largo de todo el currículo.
Especificidad:
se eligen los contenidos que son específicos de cada ciencia o disciplina y que
deben estar presentes en el currículum.
Representatividad:
se eligen aquellos contenidos con carácter fundamental y básico en cada
disciplina.
En los casos en los que el formador
se haya decidido por los criterios de transversalidad, especificidad o
representatividad le serán de mucha utilidad para comprender las redes de
relaciones de contenidos, ya que debe transmitirlos en un determinado orden y
ritmo, siendo estos últimos (orden y ritmo) los que constituyen la llamada
secuenciación de los contenidos.
La secueciación de los contenidos formativos
Una
vez seleccionados y relacionados los
distintos tipos de contenidos que se van a usar para el proceso de
enseñanza-aprendizaje que se va a llevar a cabo, el siguiente paso será
secuenciar los mismos estableciendo el orden y el ritmo. En relación con la
secuenciación de las habilidades y los distintos conocimientos, se deben tener
en cuenta unas pautas básicas; a saber:
-
Siempre se debe ir desde lo más
general a lo más particular proporcionando una visión de conjunto a los
alumnos.
-
Siempre se debe ir desde lo más
fácil a lo más complicado, comenzando por los conceptos más básicos y
sencillos.
-
Siempre se debe ir desde lo más
próximo y cercano a lo más lejano, en referencia a la experiencia directa y
cotidiana de los alumnos y de forma progresiva.
Cuando
todos los conocimientos y habilidades del programa formativo se han ordenado y
establecido, entonces podemos hablar de que el aprendizaje está
''jerarquizado", y desde ahí empezará entonces el formador a establecer
grupos de secuenciación de conocimientos correspondientes a los distintos
módulos, unidades didácticas o elementos específicos de aprendizaje. Todo ello
sin perder de vista que la programación o currículo general no sólo deberá
estar adaptado a las circunstancias de los alumnos, sino que ha de partir de
ella. No tiene sentido elaborar un programa formativo que no responda realmente
a las necesidades y expectativas, nivel sociocultural o contexto de los propios
destinatarios del mismo: los alumnos.
Los
contenidos por unidades de competencia
En
el contexto actual de la Formación Profesional para el Empleo marcado por el RD 395/2007 las principales formas de
organizar los distintos elementos que figuran en las Cualificaciones Profesionales es la de asignar a cada una de ellas
una "cornpetencia general"
en donde se definen brevemente los cometidos y funciones esenciales del
profesional. Es decir, los contenidos son básicamente contenidos de y por
competencias profesionales. Pero no solo eso, sino que también se incluyen:
-
El entorno profesional en el que puede desarrollarse la cualificación..
-
Los sectores productivos correspondientes.
-
Las ocupaciones o puestos de trabajo relevantes a los que está permitido acceder.
Una
Cualificación Profesional es, por
tanto, un conjunto de competencias (conocimientos y capacidades) válidas para
el ejercicio de una ectividad laboral que pueden adquirirse a través de la formación
o de la experiencia en el trebejo?



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