.1. LA EVALUACIÓN
La última etapa del ciclo de diseño y
realización de una acción de formación, antes de iniciarla de nuevo, es la
evaluación; y ésta abarca diferentes momentos del proceso de formación,
valorando distintos aspectos del mismo.
En la parte anterior nos hemos
centrado en la evaluación de los/as alumnos/as; pero, no sólo hemos de basar la
evaluación en un resultado final que muestra el grado de conocimiento de la
materia al cual ha llegado nuestro alumnado; sino que hemos de ir más allá y
tener en cuenta todos los aspectos de la programación y evaluarlos para
contribuir a la mejora de dichos procesos y, por ende, a la calidad de la
formación.
.1.1. Perspectiva general en la evaluación de programas
Un programa de formación se puede
evaluar desde varias perspectivas o niveles:
1. Nivel de satisfacción de los/as
alumnos/as:
Con esta evaluación se pretende
obtener información sobre la reacción de los/as alumnos/as durante y al
finalizar un programa concreto de formación.
La técnica más utilizada es pasar
una encuesta anónima al alumnado (para conseguir la mayor sinceridad en las
respuestas) en la cual deberán responder
a cuestiones relacionadas con los distintos aspectos del programa de formación:
profesorado, contenidos, organización del curso, metodología, materiales,
etc.
Con la información obtenida se
pueden introducir cambios en la acción formativa o el programa para que la
próxima vez los/as alumnos/as queden más satisfechos.
Uno de los inconvenientes de esta
evaluación es que es demasiado subjetiva. Por ejemplo, a lo mejor el profesor
que utiliza los mejores métodos de formación y está más implicado en la misma,
no es el que mejor valoran los/as alumnos/as porque quizá no es demasiado
simpático.
2. Nivel de aprendizaje de conocimientos:
Trata de analizar hasta qué punto
se han adquirido los conocimientos que se pretendían alcanzar con el desarrollo
del programa de formación o de la acción formativa.
Las técnicas e instrumentos más
utilizados son los que hemos descrito en el módulo anterior en el apartado de
pruebas de conocimientos.
3. Nivel de aprendizaje de capacidades:
En este nivel la evaluación se
centra en el “saber-hacer” del/ de la alumno/a. Se pretende valorar lo que el
alumnado ha aprendido a hacer en relación con el puesto de trabajo, una vez
finalizada la acción o programa de formación.
Una de las ventajas de este nivel
es que facilita la transferencia de los conocimientos aprendidos a
comportamientos en el puesto de trabajo.
4. Nivel de aplicación de lo aprendido:
Este nivel trataría de evaluar si lo aprendido
se utiliza, y de forma correcta, en el puesto de trabajo real. En el caso de los cursos de F.P.O. podríamos
comparar esta evaluación con la de las prácticas en empresa; en la cual, el/la
tutor/a de las prácticas está en contacto con el/la tutor/a del/ de la alumno/a
en la empresa para llevar un seguimiento del
alumnado y de su progreso formativo.
5. Nivel del efecto en indicadores de calidad o
productividad:
Este nivel de evaluación de la formación evaluaría
la rentabilidad; es decir, si el periodo de formación de los/as alumnos/as (en
este caso hablaríamos ya de trabajadores/as) ha resultado rentable o
beneficioso para la empresa, en cuanto a la productividad o calidad del trabajo
realizado ahora por sus trabajadores/as.
Esta evaluación no se podría
hacer inmediatamente después del proceso de formación; sino que habría que
dejar pasar un margen de tiempo para poder contrastar los resultados anteriores
con los que se dan una vez recibida la formación por los/as empleados/as.
6. Impacto económico:
En este nivel se evaluaría la rentabilidad
económica de la formación a través de la comparación entre el importe invertido
en la acción económica y el aumento del beneficio de la empresa que es
consecuencia de dicha formación.
7.1.2. La evaluación basada en los objetivos
Esta evaluación consiste en constatar que los
resultados finales obtenidos con el proceso de formación, cumplen o dan
respuesta a los objetivos establecidos
inicialmente.
Podríamos por tanto definir este
tipo de evaluación como aquella que
permite determinar en qué grado se han alcanzo los objetivos de
formación propuestos.
Tyler, pedagogo que estableció
las bases de este tipo de evaluación basada en los objetivos, establece ocho
fases para llevar a cabo el proceso:
1. Establecer los objetivos de
formación.
2. Ordenar los objetivos en
clasificaciones amplias.
3. Definir los objetivos en
términos de comportamientos.
4. Establecer las situaciones
adecuadas para que pueda demostrarse la consecución de los objetivos.
5. Explicar los propósitos de la
estrategia a las personas responsables, en las situaciones apropiadas.
6. Seleccionar o desarrollar las
medidas técnicas adecuadas.
7. Recopilar los datos de
trabajo.
8. Comparar los datos con los
objetivos de comportamiento.
7.1.3. Evaluación de procesos y
productos
La evaluación del proceso es aquella que se
desarrolla de forma continuada a lo largo de todo el proceso de formación, a lo
largo de la acción formativa.
Esta evaluación continua o
procesual, nos sirve para estudiar o valorar
en el momento los efectos que producen los métodos empleados, sus
dificultades, etc. y, de esta forma, poder actuar en el momento, sin tener que
esperar al final de la acción de formación, para solucionar problemas o fallos
en dicho proceso.
La evaluación del producto es
aquella que mide el resultado final de la formación; es decir, la medición,
interpretación, juicio, etc. a cerca de la eficacia de la enseñanza.
Este tipo de evaluación ayuda,
también, a tomar decisiones futuras en base a los resultados obtenidos.
2. EVALUACIÓN DEL
CONTEXTO
El análisis del contexto y las
necesidades formativas de los/as alumnos/as al comienzo de la acción de
formación, determina lo que anteriormente hemos descrito como la evaluación
inicial.
Ésta servirá al/a la formador/a
para determinar los objetivos formativos antes de comenzar la acción de
formación o sesión formativa, y determinar los subsiguientes elementos del
programa formativo: contenidos, metodología, recursos, actividades, etc.
2.1. Evaluación y diagnóstico del contexto
Se evaluarán los aspectos del
entorno social y del entorno formativo que resulten relevantes para la toma de
decisiones curriculares; es decir, para establecer el programa formativo.
Alguno de los aspectos a tener en cuenta en este tipo de evaluación son:
1.- Sobre el contexto del
aula: evaluación social (agrupamiento,
organización de las tareas, relaciones..) y evaluación académica (objetivos,
contenidos, recursos, tiempo). Conformidad de la programación en relación a
los/as alumnos/as y a las interacciones.
2.- Sobre el contexto del centro:
adecuación del Programa al Centro de formación, ideología, contexto
organizativo, contexto didáctico, clima institucional..
3.- Sobre el contexto social:
a) con
respecto al/a la alumno/a: autonomía, trayectoria formativa y profesional, etc.
b) con
respecto al entorno: recursos de que dispone y posibilidades formativas del/de
la mismo/a.
2.2. Evaluación de necesidades
Para determinar qué queremos abarcar con la
planificación del programa o acción de formación, además de evaluar el contexto
en el cual nos vamos a mover, hemos de hacer un análisis de las necesidades de
formación existentes en dicho contexto.
Esta evaluación de necesidades la
podemos contemplar desde dos puntos de vista:
*
Desde una perspectiva general o global; estableciendo las necesidades de
formación en función de las demandas existentes en el mercado laboral, para adecuar
de la forma más efectiva posible el programa de formación a dichas demandas
laborales.
* Desde una perspectiva concreta;
procurando que las acciones de formación que se vayan a llevar a cabo
satisfagan las necesidades de los/as destinatarios/as de las mismas. Para ello,
podemos recurrir a:
- preguntar directamente al
alumnado.
- preguntar a los
coordinadotes/as o tutores/as.
- preguntar a otros/as
especialistas en la materia.
- hacer pruebas a los/as
alumnos/as.
- analizar formularios de evaluación
de la satisfacción ya existentes, etc.
Además, hemos de tener en cuenta
en esta evaluación de necesidades los recursos disponibles, las metodologías,
los instrumentos con los que se cuenta, el lugar de impartición...; es decir,
todo aquello que conforma la planificación formativa.
.3. METODOLOGÍA DE LA
EVALUACIÓN DEL DISEÑO DE LA FORMACIÓN
Una vez que se ha elaborado el programa de
formación y se ha llevado a cabo conviene realizar la evaluación de cada uno de
sus elementos, cuya finalidad es el perfeccionamiento y comprobación de la adecuación del programa a
las necesidades y objetivos diseñados inicialmente; así como la atención a los
cambios que se han ido produciendo a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje.
3.1. Evaluación de los objetivos
Los objetivos de formación han de concretarse
en el programa correspondiente, de tal forma que al finalizar el curso o acción
formativa pueda evaluarse si dichos objetivos se han cumplido o no.
Esta evaluación servirá para
saber hacia dónde se ha querido llegar, comprobar si se ha conseguido,
facilitar la evaluación, poder reorientar el curso sobre la marcha y elegir los
métodos adecuados de formación.
.3.2. Evaluación de los
contenidos
Una vez que quedaron establecidos
los objetivos de formación, el siguiente paso era determinar qué contenidos
incluir en el programa formativo para dar respuesta y alcanzar los objetivos
propuestos.
La evaluación de estos contenidos
se hará en función de la adecuación de éstos a los objetivos; teniendo en
cuenta que podemos alcanzar un mismo objetivo de formación utilizando para ello
diversos contenidos.
Aún así, especialistas en la
materia han establecido algunas pautas para que esta selección de los
contenidos sea los más coherente posible atendiendo a dos criterios:
a) psicológico: proporcionarán la adaptación
inteligente a la ocupación que en un futuro desarrollarán.
b)
sociológico: se adaptarán a los caracteres sociales de los/as alumnos/as
inmersos/as en el proceso de aprendizaje y ayudarán a que éstos/as puedan
integrarse después con espíritu crítico en el ambiente laboral.
Por otra parte, para evaluar los contenidos formativos hemos de tener en cuenta si se ha
seguido una secuencia lógica en la
impartición, ya que de esta forma se facilitaría el aprendizaje de los mismos.
En muchas ocasiones un curso
fracasa porque los contenidos y actividades de aprendizaje no se han desarrolla
en el orden adecuado y, por tanto, no se ha podido llevar a cabo un aprendizaje
significativo de la materia por parte del alumnado.
Como regla básica de
establecimiento de los contenidos a impartir o aprender, utilizaríamos:
- de lo conocido a lo
desconocido,
- de lo inmediato a lo
remoto,
- de lo concreto a lo
abstracto,
- y, de lo fácil a lo
difícil.
3.3. Evaluación de la metodología
El/la formador/a ha de establecer
en su programa formativo el método o métodos que va a utilizar para desarrollar
los contenidos de formación. Como hemos comentado anteriormente, no hay métodos
mejores ni peores, sino que éstos han de establecerse en función de diferentes
aspectos a tener en cuenta: tipo de alumnado, recursos disponibles, naturaleza
del contenido a impartir, etc.
La evaluación de la metodología,
por tanto, trataría de establecer la adecuación de ésta a los diversos factores
que influyen en su puesta en marcha.
Aún así, algunas características
que pueden definir a un buen método serían:
- aquel que permite la reflexión
del alumnado,
- aquel que respeta la libertad
de pensamiento y de creación del alumnado,
- aquel que motiva al/ a la
alumno/a, relacionando los contenidos con sus intereses y necesidades,
- aquel que organiza los nuevos
aprendizajes de tal forma que se integren con los ya aprendidos,
- aquel
que tiene en cuenta las limitaciones y posibilidades de cada participante,
- aquel que permite el trabajo en
grupo unido a tareas de acción individualizada.
.3.4. Evaluación de las
actividades y recursos
Otro de los aspectos a tener en cuenta en la
evaluación del diseño de la formación son las actividades propuestas y los
recursos y/o materiales utilizados.
Las actividades han de ajustarse
a los contenidos de formación, seleccionando para ello los métodos y técnicas
pedagógicas más favorables para su entendimiento y puesta en práctica por el
alumnado.
Por otro lado, ha de realizarse
una evaluación de los medios y recursos didácticos utilizados en el desarrollo
de la acción formativa; tales como:
- El aula: la cual debe reunir
unos requisitos medioambientales propicios para que la acción formativa se desarrolle
adecuadamente: disposición del mobiliario para que facilite la comunicación
entre formador/a y alumnos/as (la distribución idónea es colocar las mesas y sillas en forma de “U”),
tipo y cantidad de luz, frío/calor, disposición de los medios audiovisuales,
etc.
- Material impreso: cantidad y
calidad de los materiales didácticos utilizados en el proceso de
enseñanza-aprendizaje; tales como, manuales, información complementaria, libros
de consulta, etc.
- Material audiovisual: utilizado
en el proceso de formación y su
adecuación a los contenidos y objetivos de aprendizaje: vídeo, diapositivas,
etc.
- Nuevas Tecnologías: utilización
de diversas tecnologías de la información y comunicación en el desarrollo de
las acciones formativas: internet, videoconferencia,etc.
3.5. Evaluación del/ de la
formador/a
El/la formador/a es un factor decisivo en el
proceso de enseñanza-aprendizaje, pudiendo determinar la calidad de los
contenidos y la motivación de los/as alumnos/as por los mismos.
La evaluación del/ de la
formador/a ha de realizarse desde el momento inicial del proceso formativo; es
decir, comenzando por el proceso de
selección (teniendo en cuenta su currículum académico, experiencia profesional
y habilidades docentes) y pasando por una evaluación continua a lo largo de la
impartición de la acción de formación, de tal modo que se puedan subsanar
fallos con la detección a tiempo de los mismos.
Las principales cualidades a
evaluar de los/as formadores/as son: conocimientos, habilidades y actitudes en
el aula.
.4. EVALUACIÓN DE
PROCESOS FORMATIVOS
La evaluación formativa tiene un carácter eminentemente procesual,
orientador, dinámico y, marcha
paralelamente con los objetivos o propósitos que se establecen en el
programa.
Algunas de las características que podemos destacar son:
(Carlos M. Ruíz P. (2000):
Evaluación Formativa. //
www.analitica.com/va/sociedad/articulos/2966931.asp)
· Dar oportunidad a cada alumno/a a que se manifieste tal como es; la
evaluación formativa tiene un carácter eminentemente individualizante, es
necesario establecer estrategias de
acuerdo con la peculiaridad de cada alumno/a.
· Los procedimientos,
instrumentos y recursos se adecuarán al proceso en sí.
· La
participación de todos los/as usuarios/as del proceso es vital, la
autoevaluación y la coevaluación como
procedimientos forman parte de la operatividad de esta modalidad de
evaluación.
· La
información sobre la marcha de las actividades evaluativas, redundará en un
mayor rendimiento. Cada alumno/a "sabrá a que atenerse y tomará las
decisiones más acertadas y operativas".
* Funciones de la Evaluación Formativa:
Como ha quedado establecido la
evaluación formativa sirve como
base para el proceso de toma de decisiones respecto de
las opciones y acciones que se van presentando conforme avanza el proceso de enseñanza aprendizaje.
Las funciones de la evaluación
formativa las presentaremos en dos grupos: funciones académicas y funciones
administrativas.
A. Funciones Académicas:
· Distribuye y regula
adecuadamente el ritmo de aprendizaje.
·
Realimenta el proceso de
instrucción obtenido a partir de las diferentes
actividades de evaluación.
· Enfatiza los objetivos y
contenidos más relevantes.
·
Detecta las deficiencias, errores, logros y fallas que presentan los estudiantes en sus
aprendizajes.
· Delimita los factores causales
directos e indirectos que influyen o condicionan el aprendizaje del
estudiante
· Mantiene un constante
seguimiento sobre los procedimientos e
instrumentos de evaluación formativa y
sobre los correctivos empleados a fin de
verificar su eficiencia en la detección y superación de las fallas.
· Brinda oportunidades de mayor
logro a aquellos participantes que han entrado en el proceso de enseñanza
aprendizaje con un nivel de conocimientos superior al resto del grupo.
B. Funciones
Administrativas:
· Orienta sobre las técnicas y
procedimientos que resultan de mayor
beneficio.
· Provee de una información
continua a los participantes sobre sus
progresos individuales.
· Registra los efectos no previstos en el proceso de
enseñanza - aprendizaje y los incorpora
al producto final.
· Establece mecanismos de
corrección en términos de alternativas pertinentes y factibles de emplear para
superar las fallas, corregir errores y reforzar los logros alcanzados.
El análisis de los resultados obtenidos en las evaluaciones formativas provocan la
identificación de las posibles causas que expliquen dichos resultados. Por tanto, permiten actuar de
forma inmediata mientras se está desarrollando el proceso de formación sin
tener que esperar al final cuando ya, quizás, no tenga solución.
Esta evaluación de los procesos
formativos debe tener en cuenta todos aquellos factores o aspectos que tienen
lugar en el momento de implementación de la acción de formación y que inciden
directamente en la consecución o no de los objetivos de formación.
Estos aspectos son:
- Contenidos, actividades, recursos,
metodología.
- El proceso de interacción
formador/a – alumnos/as y los posibles
incidentes que puedan darse.
- La motivación, atención,
participación y satisfacción de los/as alumnos/as.

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