LA TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN Y EL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE
La comunicación es la forma de interacción entre
dos o más personas, ya sea mediante la palabra hablada o escrita, gestos,
ademanes, expresiones emocionales, etc.; cuyo resultado es
el intercambio de significados
que conducen a la comprensión y, en el mejor de los casos, a un
acuerdo, a un comportamiento
adecuado.
3.1.1. Elementos que intervienen en el proceso de comunicación
A continuación, describiremos
cuáles son los elementos que intervienen en un proceso de
comunicación:
* Emisor/a (Docente):
Es quien genera o comunica la
información y, por tanto, quien escoge, en la medida de lo posible, el
contenido y la estructura del mensaje, así como el medio y modo de transmitirlo
a la persona receptora (el/la alumno/a).
* Código:
Es la ordenación y organización
de las ideas mentales por parte de la persona emisora antes de emitir el
mensaje. Es un conjunto de señales relacionadas entre sí, de manera que cada señal
o conjunto de señales tienen asignada una función significativa. El código de
un idioma es su alfabeto y su gramática; el código de la circulación está
formado por las señales y sus reglas de uso. Necesariamente deben ser conocidas
por la persona emisora y receptora.
* Mensaje:
Es el contenido de la comunicación.
Canal:
Se denomina así al soporte físico
por el que se transmite el mensaje (voz, teléfono, ordenador...), el medio a
través del cual viaja y los sentidos mediante los que es captado por la persona
receptora.
* Receptor/a (Alumno/a):
Es la persona o personas destinatarias del
mensaje. Su función no es pasiva, sino que intervienen en el proceso de
comunicación a través de la respuesta.
* Descodificar:
Descifrar y comprender un
mensaje, por parte de la persona receptora.
* Situación:
Llamamos situación al entorno
ambiental y marco espacio-temporal y psicosociológico en el que se realizan las
comunicaciones.
* Contexto:
Es preferible hablar de contexto
en vez de situación, cuando nos referimos exclusivamente a
los mensajes anteriores y
posteriores al que se está emitiendo en ese momento, ya sea de la
misma o de diferente naturaleza.
En definitiva, son aquellos elementos (sonido, palabras, frases...) que
preceden o siguen a un signo lingüístico.
• Además de los elementos anteriores, que aparecen en toda comunicación, particularmente en los procesos de enseñanza-aprendizaje hemos de tener en cuenta también:
* Retroalimentación o Feed-Back:
Es la respuesta de la persona
receptora al mensaje de la persona emisora o efecto retorno. Es
la principal característica de la
comunicación didáctica, ya que posibilita el que, alternativamente, persona
emisora y receptora cambien de función con el fin de conseguir la
eficacia de sus comunicaciones.
Para que la comunicación sea
efectiva, tiene que ser un proceso en doble sentido. Solamente cuando el
circuito es completo, la persona que envía el mensaje puede estar segura de que
dicho mensaje ha sido recibido e interpretado conforme se propuso. Así pues, es
imprescindible que el efecto de retroalimentación sea doble o alternativo:
- De la persona docente al
alumnado
- Del alumnado a la persona
docente
* La Escucha:
Escuchar es una de las funciones
más importantes de la relación humana y un factor fundamental en el proceso de
comunicación didáctica. Escuchar le sirve al/ a la docente para recoger las
dudas y opiniones de su alumnado; a éste/a para aprender del/ de la docente y
del resto de los/as participantes. La escucha activa facilitará la correcta
interpretación del mensaje emitido.
3.1.2. Recursos y técnicas utilizadas en la comunicación
El acto formativo es un complejo
proceso de intercambios entre el/la docente y los/as alumnos/as.
Cuando interrelacionamos, la
comunicación es una práctica cotidiana y gran parte del trabajo del/ de la
docente se debe orientar a propiciarla al máximo.
La transmisión de conocimientos
entre las personas se realiza a través de nuestro principal instrumento de
comunicación: el lenguaje.
Para llevar a cabo una correcta y
efectiva comunicación, los/as formadores/as
se apoyan en una serie de recursos que facilitan dicha labor y que les
ayudarán a mantener la atención del auditorio. Entre ellas, podemos
diferenciar:
- Recursos expresivos: el estilo.
- Recursos fonéticos: la dicción,
la elocución.
- Recursos visuales: la
presencia, los gestos.
3.1.2.1. Recursos expresivos: el estilo
El estilo lo podemos definir como
la forma personal de realizar nuestros actos.
A la hora de transmitir los
conocimientos al grupo-clase, el estilo pasa a ser una pieza fundamental para
atraer la atención de los/as alumnos/as.
A continuación, exponemos una
serie de características de estilo que debe tomar en consideración el/la
docente en cualquier auditorio y que facilitarán su labor:
¸ En cualquier conferencia o
diálogo, la brevedad en exponer ideas es
una virtud; es decir, que al exponer una idea debemos hacerlo de la forma más
sintética posible y evitar caer en parrafadas que dificulten la comprensión del mensaje emitido.
¸ La brevedad se completa con la
claridad, dado que de poco serviría que fuésemos breves en un discurso sin ser
claros y sencillos al exponer las ideas, dando lugar a la incomprensión de los
oyentes. Para ello, el/la docente deberá evitar el uso de una terminología
demasiado especializada que esté en desacorde con el público al que se dirige.
Debemos adaptar nuestro lenguaje al público que nos dirigimos.
¸ Hemos de evitar, por otra
parte, utilizar el mismo ritmo a lo largo del comunicado; es decir, ser
monótonos. Para conseguirlo, utilizaremos debidamente las pausas, evitaremos
las muletillas y controlaremos la respiración para no cortar el ritmo de las palabras.
¸ Utilizar las frases directas
para dirigirse al alumnado, como si se hablase de persona a persona.
¸ Otro recurso muy utilizado por
los/as distintos/as docentes es el uso del humor, la ironía y la exageración;
si bien es cierto no conviene abusar de ellos.
¸ Por último, señalaremos que
todo lo citado anteriormente quedaría en un pozo sin fondo si el/la docente no
siente y cree lo que está contando: sentimiento y credibilidad. Identificarse
con el discurso es una pieza fundamental para dar veracidad al
contenido del discurso y lograr la atención del oyente y la comprensión sobre
el contenido expuesto.
3.1.2.2. Recursos fonéticos: elocución y dicción
El término elocución hace
referencia a la manera de hablar para expresar los conceptos. Hay que
distinguir tres elementos clave en este término: tono, intensidad y timbre.
El tono es una cualidad de los sonidos que
permite ordenarlos de graves a agudos y hace referencia a la manera de contar
las cosas. En una intervención en público es fundamental el cambio de tono,
evitando caer en la monotonía y, por tanto, captar la atención del cliente.
La intensidad la definimos como el grado de
energía de la expresión; es decir, la fuerza de emisión de la voz al hablar. En
una ponencia en público hay que saber
jugar con la intensidad de la voz, subirla o bajarla para recalcar algo, captar
la atención perdida de algunos/as oyentes, etc.
El timbre es el modo
característico propio de hacer sonar su voz una persona.
Por otra parte, el término
dicción se define como la manera de pronunciar una palabra. Se distinguen dos
partes: articulación y vocalización.
La articulación se refiere a la
pronunciación de las consonantes.
La vocalización está referida a
la pronunciación de las vocales.
Podemos comprobar que la dicción
está estrechamente ligada con las peculiaridades del habla dependiendo de la
región. Evidentemente, estas peculiaridades las debemos mantener siempre y
cuando no sean muy exageradas y dificulten la comprensión del contenido.
3.1.2.3. Recursos visuales: la presencia y los gestos
En este apartado hacemos
referencia a la comunicación no verbal, que es un lenguaje tanto o
más importante que la
comunicación verbal.
El/la formador/a ha de tener en
cuenta, para ello, los siguientes elementos:
¸ La postura del cuerpo: son
muchas las hipótesis que se han creado en torno a las posturas más adecuadas a
la hora de emitir un discurso. Unos/as piensan que es sentado/a, otros/as que
dando paseos, etc. La posición sentada favorece la calma, permitiendo un
diálogo más pausado y más familiar. Por el contrario, una posición de pie
permite mensajes más dinámicos; pues facilita los movimientos del que habla. No
obstante, hemos de tener en cuenta que la manera de impartir la clase irá en
función del desarrollo de la misma.
¸ Gesticulación de los brazos: el
uso de los brazos y manos debe ir acompañando y reforzando al discurso; siempre
teniendo en cuenta evitar las exageraciones.
¸ Contacto visual: el/la docente debe
intentar mirar a los/as alumnos/as , esforzándose en mirar a cada uno/a de
ellos/as. De esta forma se creará un ambiente favorecedor para el feedback.
¸ Gestos faciales: uno de los
recursos expresivos era el sentir y creer lo que se dice. El rostro será uno de
los elementos que delate el sentimiento que el/la docente tiene acerca del
discurso.
Además de lo comentado
anteriormente, existen otros elementos
que también pueden favorecer el proceso de comunicación:
*
El uso del espacio: la proximidad espacial en el aula entre el/la
formador/a y los/as alumnos/as influye en la calidad y tipo de interacción que
se establece entre ellos/as. No debemos mantenernos muy distantes del alumnado;
pero tampoco invadir su espacio aproximándonos demasiado.
* El aspecto físico: Es
fundamental que la imagen que transmita el/la formador/a sea positiva para el
alumnado. Teniendo en cuenta que no
podemos influir mucho sobre nuestros rasgos físicos, nos centraremos en
aquellos que sí podemos manipular: los adornos y las prendas de vestir. La
manera adecuada de vestir cuando impartimos un curso depende de la situación y siempre
ha de estar en consonancia con el colectivo de alumnos/as al que nos
enfrentemos.
Debemos buscar siempre en nuestro
comportamiento como formadores/as, y con el fin de conseguir buena comunicación, una coherencia
entre lo que decimos (la comunicación verbal) y cómo lo expresamos (la
comunicación no verbal), para que la
interpretación de los mensajes, por parte del alumnado, sea correcta y no
genere desconfianza o incertidumbre.
3.1.3. El/la Orador/a y sus características
Una vez mencionados una serie de
recursos y técnicas de expresión oral que permiten al/ a la orador/a
enfrentarse a un auditorio, citaremos unas características necesarias que deben
tener en cuenta cualquier orador/a para establecer un buen proceso de
comunicación:
* Naturalidad: El/la buen/a orador/a debe actuar siempre de
la forma más natural posible. Debe intentar hablar de la misma forma que hace
cuando se relaciona con sus compañeros/as de trabajo, su familia, etc.; aunque
de todas formas, hay que adaptarse al contexto, pero siempre de forma natural;
es decir, sin forzar los tonos, el acento, etc.
* Sinceridad: Para lograrla,
el/la orador/a debe creer en lo que expone, pero siempre de una forma objetiva,
con una base que respalde cada una de las ideas o experiencias que expongan.
Del mismo modo, debe aceptar los errores en público en el caso de ser debatido con
fundamento y reconocer el desconocimiento de algo, evitando así divagar de algo
que no se sabe y propiciar un clima poco favorable para el desarrollo del
discurso.
* Confianza: Gracias a la
sinceridad expuesta en los discursos se consigue la confianza de los/as
oyentes, característica que determinará el buen funcionamiento de la oratoria.
Si además de la sinceridad somos capaces de transmitir seguridad en sí mismo,
el poder de convicción será muy alto. Por el contrario, si el auditorio observa
que somos reservados, contribuiremos a crear una barrera poco comunicativa
entre todos los agentes del discurso.
* Entusiasmo y energía: el/la orador/a debe transmitir entusiasmo y
energía a los/as oyentes, favoreciendo la comprensión del discurso y la
participación en el mismo.
3.1.4. Interferencias o barreras a la comunicación
Las podemos definir como todos
aquellos obstáculos que, originados en alguna parte del proceso comunicativo, desvirtúan o
impiden dicha comunicación.
En los procesos de
enseñanza-aprendizaje, es necesario comunicar con la seguridad y garantía de
que el mensaje del/ de la formador/a llegue al alumnado con toda claridad.
A continuación, exponemos una
serie de elementos que pueden bloquear el proceso de comunicación didáctica:
* Enmascaramiento de la conducta:
Consiste en la adopción o
simulación de expresiones, gestos, posturas, etc.
* Interpretación personal del mensaje del/ de la docente:
Nuestras percepciones de la
realidad están mediatizadas por los propios intereses, actitudes, personalidad,
valores, etc.; por ello, lo que una persona valora, gusta, rechaza o juzga como
bueno puede determinar su modo de captar un mensaje. Otra de las causas de la interpretación
es el significado que cada persona aplica a las palabras.
* Falta de atención, tanto del/ de la docente como del alumnado:
Cuando los intereses personales
no se relacionan con el asunto objeto de comunicación, interfieren e impiden
fijar la atención.
* Objetivos poco claros y comunicaciones no estructuradas:
No podremos esperar que los/as
alumnos/as entiendan el mensaje si éste no ha sido previa y claramente pensado
y estructurado.
Un signo indicativo de
comunicaciones con objetivos poco claros y, por tanto, mal estructuradas,
serían aquellas que aportan mucha información irrelevante o poco significativa.
* Las expectativas:
Todos/as tendemos a tener ideas
preconcebidas sobre lo que las personas quieren decir, y esas ideas sobre lo
que esperamos oír, esas expectativas, pueden afectar a lo que escuchamos,
además de disminuir nuestra atención.
* Percepciones erróneas:
Aunque dos personas reciban los
mismos estímulos visuales y auditivos, pueden percibirlos de
modo diferente. Nuestra
percepción de lo que se comunica estará estrechamente ligada a nuestra
experiencia anterior, expectativas actuales, sentimientos, valores y actitudes.
* Errores en el uso del código:
Las palabras que utilizamos para
decir una idea o concepto, a veces pueden ser inadecuadas o poco familiares
para la persona que escucha. Estos fallos constituyen un impedimento en el alumnado
para captar el mensaje que queremos comunicarle.
* Olvidos y modificaciones:
Es muy frecuente que si después
de la exposición, el/la docente pregunta
al alumnado sobre lo que ha comunicado, se encuentre con casos como:
- Que hayan olvidado parte de lo
que se ha comunicado.
- Que se altere el orden de
aquello que se ha expuesto.
- Que inventen cosas.
Todas estas situaciones dañarán
la comunicación y, por ello, el/la docente debe asegurarse de que la exposición
ha sido recibida tal y como pretendía. Para ello, es conveniente solicitar retroalimentación
al alumnado.
* Presentación de excesiva información para procesar en poco tiempo.
* Uso discriminatorio del lenguaje.
3.1.5. Estrategias para mejorar la comunicación
A continuación, una vez que hemos
visto cuáles son algunos de los elementos que intervienen o dificultan la
comunicación, exponemos algunas de las estrategias de las que el/la docente puede
hacer uso para mejorar la comunicación y/o evitar que se produzcan este tipo de
dificultades:
* Empatía:
Es la capacidad de penetrar en el
mundo subjetivo de las demás personas y poder participar de sus experiencias.
Para ello, no hay que captar sólo el nivel verbal de contenido intelectual,
sino lo que hay detrás de las palabras y los gestos: la situación personal
afectiva y emotiva de la otra persona. La empatía consiste en la capacidad de
ponerse plenamente en el lugar de la otra persona; es decir, ser capaz (más
allá de lo que la otra persona nos dice explícitamente) de pensar, de sentir
adecuadamente lo que ella siente.
* El respeto positivo incondicional:
Consiste en que nuestra mirada a
la otra persona sea sincera y limpia de prejuicios. Se ha de renunciar a la
actitud evaluadora o enjuiciadora del mundo privado de la otra persona.
* La retroalimentación:
Como la mejor manera o estrategia
de conocer la interpretación que el alumnado hace del mensaje que se les
transmite. Ésta puede ser:
- Verbal: del/ de la docente al
alumnado, o del alumnado al/ a la docente.
- Escrita: como una prueba de
evaluación inicial sobre un tema dado.
- Gestual: gestos, miradas, etc.
* La escucha activa:
Como docentes debemos desarrollar
esta habilidad, ya que si realmente nos dedicamos a escuchar, haciendo
preguntas y atendiendo a las respuestas, comenzaremos a colocarnos en el lugar
del/ de la otro/a y desarrollaremos la empatía. Cuando esto suceda, estaremos
en la mejor disposición de encontrar un lazo común con nuestro alumnado y de
mejorar las relaciones humanas. Algunas estrategias para mejorar la escucha
activa son:
- Mentalizarnos de la importancia
de escuchar.
- Respetar el modo particular de
pensar de nuestro/a interlocutor/a.
- Expresar nuestra disposición a
escuchar.
- Mostrar una actitud receptiva
con gestos y con el cuerpo.
- No interrumpir a la persona que
habla.
- No juzgar o valorar lo que diga
nuestro/a interlocutor/a.
- No ofrecer ayudas o soluciones
antes de que nuestro/a interlocutor/a haya acabado.
- No pensar en lo que vamos a
decir mientras la otra persona habla.
- No contra argumentar.
- No hablar tanto.
- Cuando hayamos escuchado
debemos argumentar “cómo” respondemos.
3.1.6. El estilo de comunicación asertivo o positivo
La aserción es el arte de
expresar clara y concisamente tus deseos y necesidades mientras se
es respetuoso/a con el punto de
vista de la otra persona.
Características:
- Comportamiento firme con una
comunicación clara y directa sin ser ofensiva.
- Utilización de mensajes “Yo”
(deseo, opino...) en los que se indica con claridad el origen personal que no
impositivo, de los deseos, opiniones o sentimientos.
- Expresión social adecuada:
relajada, tono de voz firme y espacio interpersonal correcto.
- Se orienta por los objetivos y
solución de problemas; y aún no siendo posible conseguirlos o solucionarlos, la
persona se siente mejor al haber sido capaz de expresar sus sentimientos.
- Es un estilo democrático de
comunicación.











No hay comentarios:
Publicar un comentario